23 de enero de 2019
23.01.2019

El experto Álvarez Riera: "La cooficialidad tapa temas más importantes"

El filósofo Celso Otero alerta de la división social que crea el debate: "Me ha dejado de hablar gente"

23.01.2019 | 02:36
Luis García, coordinador del Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés; Diego Barceló; Jorge Álvarez Riera, y Celso Otero, ayer, durante la charla en el palacio de Valdecarzana.

"Da miedo ver cómo la cooficialidad del bable o asturiano se está erigiendo como un caballo de batalla de los partidos porque no pueden hablar de temas más importantes por las deudas de los partidos a nivel nacional. No pueden hablar de inversiones y presupuestos y han encontrado esta escapatoria". Así de contundente se mostró el economista Jorge Álvarez Riera, en la ponencia "Bable, sí; cooficialidad, no", que desarrolló en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés, junto al también economista Diego Barceló y el licenciado en filosofía Celso Otero.

Los tres ponentes fueron desgranando diferentes argumentos en contra de la oficialidad, siempre matizando que el asturiano ya goza de una protección. "Está protegido por una ley que nunca ha dado problemas y son los políticos los que quieren convertirlo en una fuente de conflicto. Hoy nadie tiene problemas para hablar en bable", señaló el economista, que explicó que la palabra "voluntariedad" de la ley de protección del asturiano es la que le "chirría" a algunas personas. Álvarez Riera lanzó la primera objeción: "El nacionalismo siempre ha utilizado el idioma para unir a diferentes ideologías a su causa y dividir la sociedad. Crea un problema donde no existe". Celso Otero está de acuerdo: "A mí ya me han dejado de hablar personas por este tema y no lo entiendo".

Diego Barceló, por su parte, desglosó los costes que calcula tenga la entrada de la cooficialidad en el panorama regional. "En gastos recurrentes, es decir, los que hay todos los años, incrementar la plantilla pública entre un dos y un tres por ciento -lo que a su modo de ver resultaría necesario para aplicarla- costará entre 50 y 75 millones sólo en personal. A eso hay que añadir los costes de implantación, en torno a los 25 millones de euros en los primeros cuatro años. Es decir, 190 o 230 euros por asturiano al año", sostiene el economista, que añadió que se trata de un gran aumento en el coste de producción, que "además desalienta la inversión en las empresas privadas".

"La deuda pública asturiana crece un millón de euros por día. ¿De verdad estamos dispuestos afrontar este gasto innecesario", sostiene Barceló.

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