Cerca de 40.000 personas carecen de hogar en España y se estima que el 30 por ciento tiene un trastorno mental severo. En Avilés, el centro de atención a personas sin hogar es el lugar "más transitado y representativo" para analizar esta realidad: a lo largo de 2017 el albergue de la calle de La Estación acogió a 576 personas, el 12 por ciento mujeres. "Aunque debido a la brevedad de la estancias medias es muy difícil un conocimiento detallado de los problemas de salud y salud mental, se ha constatado que más del setenta por ciento de estas personas presentan algún tipo de patología: el 28 por ciento trastorno mental, el 34 por ciento enfermedad somática y el 38 por ciento adicciones", según se desprende de un artículo científico firmado por Marco A. Luengo, psicólogo clínico, Begoña Gutiérrez y Nuria Rodríguez, ambas trabajadoras sociales, y recientemente publicado en la revista "Cuadernos de psiquiatría comunitaria" de la Asociación Asturiana de Neuropsiquiatría.

Esta situación lleva a los profesionales del albergue avilesino a realizar intervenciones significativas más allá del alojamiento y la manutención. "Tomando de referencia el año 2017, la actuación predominante además de la pernocta y la manutención fue el seguimiento y coordinación con comunidades terapéuticas, servicios de salud y salud mental y de apoyo en la toma de la medicación", según los autores del estudio, que valoran la elaboración de un protocolo de coordinación con el centro de salud de Sabugo "para realizar un acercamiento más productivo y que los usuarios del albergue sean atendidos allí aunque lógicamente no estén empadronados". Del mismo modo, aplauden, se ha acordado con los servicios de Salud Mental que acudan al albergue para trabajar con las personas que pueden presentar trastorno mental severo y se niegan a acudir a los servicios normalizados.

Todos estos datos, siempre de acuerdo al trabajo recogido en "Cuadernos de psiquiatría comunitaria" de 2018, ponen de manifiesto, a juicio de los autores, que los centros para personas sin hogar no solo realizan una función de alojamiento temporal "sino que se están haciendo cargo de personas que se encuentran en un situación de salud extremadamente vulnerable, algunos con patologías somáticas muy serias (enfermedad cardiovascular, oncológicas, respiratorias, crónicas o con situaciones personales descorazonadoras) y otros con trastorno mental severo". "La pregunta que surge ante este panorama es si no están haciendo los albergues de coche escoba no solo de las personas con problemas sociales sino de personas pobres o solas con problemas de salud ", se cuestionan los profesionales en el estudio.

Centrando el foco concretamente en las personas sin hogar que están establecidas en Avilés y que, por tanto, viven de manera continuada en esta "comunidad", "en febrero de 2018 se tenían contabilizadas a 47 con algún tipo de trastorno mental y sobre ellas hay un conocimiento mucho más exhaustivo". De las 47, veinte no tienen ningún seguimiento de los servicios de Salud Mental, trece tienen un seguimiento estable y 14 irregular. "De los 47 solo tres personas están a seguimiento en un equipo más especializado de tratamiento asertivo comunitario, una persona ha pasado a vivir en un piso tutelado de salud mental y ningún está en comunidad terapéutica u hospital de día de Salud Mental", relatan los investigadores, que concluyen que la fotografía avilesina no difiere del resto de ciudades. Destacan asimismo los avances logrados desde que en el año 2012 se creó la Mesa local para la atención integral a las personas sin hogar y que ha permitido elaborar planes personalizados o poner en marcha un centro de día. Otro ejemplo de lo logrado ha sido el acceso a la vivienda: desde el año 2012, de las 98 viviendas que el Ayuntamiento de Avilés ha adjudicado, 23 (un 23,47 por ciento) han sido para personas sin hogar.

Respecto al programa "Housing First" (surge en Nueva York de la mano de Sam Tsemberis a finales de la década de los noventa del pasado siglo y consiste básicamente en facilitar a la persona vivienda permanente y un apoyo intenso que facilite el que pueda ir recuperando su espacio y participación en distintos ámbitos comunitarios normalizados), Avilés comenzó en el año 2016 con cuatro viviendas, de acuerdo al trabajo firmado por Marco A. Luengo, Begoña Gutiérrez y Nuria Rodríguez y recogido el año pasado por la Asociación Asturiana de Neuropsiquiatría y Salud Mental en los "Cuadernos de psiquiatría comunitaria".