06 de febrero de 2019
06.02.2019
GOZÓN

El Socorro, solidario con el Mediterráneo

La procesión del Cristo llena Luanco en una jornada en la que el cura bendijo las aguas para que nadie se ahogue en ellas, tampoco "los que huyen del hambre y la injusticia"

06.02.2019 | 02:39
El Socorro, solidario con el Mediterráneo

"El Cristo del Socorro siempre nos trae sol, así da gusto", le comenta una mujer a otra en la calle La Riba mientras esperan el comienzo de la procesión religiosa, la que recuerda el "milagro" del Cristo, que el 5 de febrero de 1776, "salvó" de morir ahogados a varios marineros en una galerna. La devoción por el Cristo en Luanco es tal que cada año congrega a cientos de personas, algunas vestidas con tonos azules marineros para enfatizar las raíces de un pueblo que mantiene viva esta tradición desde hace más de doscientos años. Los pequeños Jesús Artime y Sergio Prendes portan una cesta con pan, Carla Otero lleva consigo una garrafa de vino y Marina Rodríguez y Rocío Prendes van detrás con dos besugos, que son las ofrendas al Cristo. Caminan al principio de la marcha, al ritmo que marcan los vientos de la banda de música de San Martín del Rey Aurelio y la gaita y el tambor del grupo de danzas de Luanco.

La procesión cívica partió a las 11.30 de la plaza de la Villa. Encaró La Riba y llegó a la iglesia. Allí, cuatro costaleros llevaron a la Virgen y otros cuatro, al Cristo del Socorro. Retomaron de nuevo la calle La Riba en dirección al parque Zapardel, Hermanos González Blanco y de ahí, al paseo de la playa, donde se bendijeron las aguas desde el paseo marítimo. Allí el cura luanquín, Alejandro Rodríguez, recordó a los marineros fallecidos y también a los ahogados en el "cementerio del mar Mediterráneo". "La mayoría son africanos que huyen del hambre, la violencia y la injusticia; por eso pido al Cristo del Socorro que cambie las conciencias y el corazón de las sociedades que piensan más en los beneficios económicos que en el bien común y en los empobrecidos", señaló el párroco luanquín, momentos antes de comenzar la misa y tras la bendición de las aguas, que corrió a cargo del cura de La Calzada (Gijón), natural de Verdicio, José Eduardo Zulaiba.

La procesión estaba tocando a su fin. Y la iglesia comenzaba a llenarse de feligreses que no querían perderse la misa más importante del año para los luanquinos. Y en el coro de la iglesia, sonaron los primeros sonidos del órgano, que cumple 62 años instalado la iglesia de Santa María de Luanco, tocado por Lidia Gutiérrez que acompañada por las voces del coro parroquial de Luanco, todo para cerrar una celebración tan tradicional como devota.

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