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ANTONIO GARCÍA | Médico de Urgencias del HUCA

"No hay suficiente formación médica para dar malas noticias"

"Exonerar a la familia tras un fallecimiento y decirle que el paciente no tuvo dolor ni ansiedad reconforta mucho ante una pérdida"

Antonio García Fernández. J. R.

Una treintena de médicos de Urgencias y Emergencias de Avilés, Oviedo y Gijón participaron ayer en el Hospital San Agustín en una jornada formativa que abordó desde la organización clínica del sistema de trasplantes hasta cómo comunicar las malas noticias o la manera de solicitar la donación de órganos a la familia del paciente fallecido. Antonio García Fernández, médico de Urgencias del Hospital Universitario Central de Asturias y profesor asociado de la Universidad de Oviedo, fue uno de los ponentes, además de coordinador del encuentro.

- Dar una mala noticia es una tarea frecuente en Urgencias, ¿hay un protocolo establecido para informar sobre ello?

-No lo hay como tal; de hecho, aconsejamos que para una situación tan difícil, cada uno se elabore un procedimiento personal, adaptado a su forma de ser. En el curso hablamos de los mínimos profesionales y éticos para comunicar malas noticias adecuadamente.

- ¿Están preparados los profesionales para manejar tal carga emocional?

-No lo suficiente. En la carrera no hay una asignatura, hay cursos en los que decimos que debemos llevar siempre a los residentes con nosotros para que vean cómo lo hacemos, cómo reaccionan las familias y vayan madurando su propio procedimiento para cuando tengan que enfrentarse a la situación.

- ¿Se elige a la persona que comunica por su empatía?

-En Urgencias hay un médico responsable del paciente, que es el que debe hablar, pero si le cuesta mucho, se encarga otro profesional, que afronta una gran tensión emocional. Quien recibe una mala noticia nunca olvida las palabras, el lugar ni la cara de quien se la dio. Por ello damos unas pautas, como evitar los sitios de tránsito, elegir uno privado para favorecer la comunicación, acompañar al duelo, ofrecer ayuda farmacológica y explicar los trámites, ya que la gente está perdida.

- ¿La culpa y el fracaso por no poder recuperar al enfermo son sentimientos habituales en el profesional sanitario?

-Para dar una mala noticia tenemos una fase de preparación. Además de comprobar la filiación de la persona y su historia, se revisa técnicamente lo que se hizo y las posibilidades que había, y a ser posible con todo el equipo asistencial. El segundo paso es asearte un poco para no presentarte manchado y preparar el lugar donde se va a recibir a la familia.

- ¿Se informa de cuestiones técnicas?

-Proponemos que se dé información suficiente y sin tecnicismos. Lo primero es saber qué conoce la familia sobre la situación y luego contar qué pasó y qué le hicimos. También incidimos en exonerar a los familiares y decirles que no ha habido dolor ni ansiedad, eso conforta mucho ante una pérdida.

- ¿Se tienen en cuenta cuestiones culturales, sociales o religiosas de las familias?

-Para comunicar las malas noticias hay que tener en cuenta varios factores: la personalidad y experiencia del médico, la historia personal del paciente y la familia (enfermedades), el entorno y cuestiones como nivel cultural, intelectual, creencias religiosas.. Estos aspectos influyen en cómo se asumen las noticias y en la donación de órganos.

- ¿La donación se plantea tras el fallecimiento o cuando es inminente?

-La petición se hace cuando el paciente está en situación de muerte encefálica, ya irrecuperable, cuando está muerto. Aunque el corazón continúe latiendo su cerebro ya no tienen ninguna actividad. Hay una entrevista previa, cuando las cosas están muy mal y se sondea a la familia.

- ¿Cómo es la respuesta ante esta petición?

-En España, en 2018 hubo un índice de negativas a la donación de un 14,8% de los pacientes que podían donar, en Asturias sólo tuvimos un 5,5%. España está bastante sensibilizada con la donación. A lo largo de la historia hay más de un millón de personas que han recibido órganos o tejidos. Somos líder mundial de donaciones y trasplantes, cada día hay más de seis donantes y más de 14 trasplantes. Tenemos una tasa de 48 donantes por millón, frente a 31 de Estados Unidos o 22 en la Unión Europea. Y Asturias está por encima de la media española, se encuentra en 66 donantes por millón.

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