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Consecuencias del crimen de Llaranes

"Ese hijo de Satanás caerá más pronto que tarde", clama la familia de Capellán

El presunto asesino del promotor musical escapó ayudado por cuatro personas, se estableció en Bélgica y reaparece ahora en Santo Domingo

"Ese hijo de Satanás caerá más pronto que tarde", clamó ayer el entorno de la familia de Daniel Capellán, un promotor musical muerto a puñaladas a manos presuntamente de Edward Norberto González Ureña en la mañana del 25 de noviembre de 2017, en la puerta de un bar del Cruce de Llaranes. LA NUEVA ESPAÑA desveló ayer que González Ureña está localizado en su país (puedes leerlo en este enlace), en la República Dominicana, aunque aún no ha sido detenido. "Esa rata de alcantarilla ha hecho mucho mal", añadieron desde el entorno de la víctima mortal de un caso de asesinato que, después de un año y medio, sigue sin cerrarse. La familia se ha empeñado en trabajar para que no quede impune, sobre todo ahora, cuando se ha sabido que el presunto homicida se dejó fotografiar en su país, junto a una cerveza y asomado a una barandilla.

Edward González es natural de la provincia dominicana de Puerto Plata, en el norte del país, concretamente de la localidad de Sosúa, a algo más de doscientos kilómetros de Santo Domingo, Distrito Nacional. Llegó a España unos días antes de cometer el asesinato, presuntamente. La madrugada anterior, González asistió a un concierto de la estrella de la salsa Yiyo Sarante. Los hechos estallaron pasadas las ocho de la mañana del fatídico día 25 de noviembre de 2017. Según los testigos, dos coches aparcaron delante de un conocido bar del Cruce. De los vehículos salió una decena de personas; la pretensión era desayunar. Los testigos vieron a Daniel Capellán vestido con un característico chaleco de fiesta de color azul. Todas las hipótesis se enfocan hacia el hecho de que, inmeditamente, comenzó una gran pelea. Hubo voces, volaron bolas de billar, se enarbolaron tacos. Según el mismo relato, Edward González robó un cuchillo de la cocina y, después, presuntamente, lo hundió en el cuerpo de Daniel Capellán, que se había enfrentado a quien iba a ejecutarlo para defender a su hermana, que, supuestamente, había sufrido una agresión del fugitivo de la justicia.

Edward González, tras el asesinato, con el cuerpo agonizando de Daniel Capellán, huyó en dirección al hospitalillo de Ensidesa "como si nada".

La Policía investigó a cuatro personas por haber prestado ayuda a González (ropa limpia, presuntamente) para que pudiera dar el salto a Bélgica, que es el país desde el que había llegado para disfrutar del concierto que fue la última fiesta de una persona tan querida como Capellán.

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