La Semana Santa avilesina brilla con luz propia en el Museo de Historia Urbana de Avilés, donde muestra algunos de sus tesoros: un libro de registros de la Cofradías de la Dolorosa -precedente de la actual- y de la de San Antonio Abad; la corona de plata de la Virgen de los Dolores fabricada en el siglo XVI y el cáliz y las vinajeras de la capilla de Rivero. Todos estos elementos son poco conocidos por los fieles avilesinos. Eso es lo que la junta de cofradías quiere solucionar con la organización de la exposición que estará abierta en el edificio anexo del museo avilesino hasta el próximo día 22.

Yolanda Alonso, la concejala de Cultura, inauguró ayer la muestra. Destacó el trabajo llevado a cabo por la Cofradía de la Dolorosa, que este año se encarga de coordinar "una celebración tan apreciada por avilesinos y visitantes". Alonso destacó, asimismo, "el cambio generacional" que, según su criterio, se observa en la Semana Santa. Y es que ayer jóvenes y no tan jóvenes atendieron a la explicación que dio el historiador Javier Menéndez Ferré, que hizo una visita guiada por la muestra.

En el piso bajo de la antigua sede de la Escuela de Cerámica están los paneles explicativos de cada una de las cofradías que participan de la celebración sacra en Avilés. "Pero también hemos querido relacionar la Semana Santa con el arte, la literatura y la gastronomía. El ayuno y abstinencia viene del Concilio de Nicea, en el siglo IV. Eso ha conllevado que se adopte la dieta a la época de celebración", aseguró Menéndez Ferré. "Las recetas se expandieron a partir de monasterios y conventos", añadió. Y así se leen recetas de albóndigas o empanadas de bacalao o postres especializados.

Además, están recogidos poemas espirítuales tan superlativos como "Oh, llama de amor viva", de San Juan de la Cruz.

Los hábitos de todas las cofradías se exhiben también en el museo. "También reproducimos los recorridos para los visitantes durante la Semana Santa", concluyó Menéndez Ferré.