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El San Agustín planta cara al plástico y comienza a usar bolsas biodegradables

El Hospital, gran referente asturiano en reciclaje: "Hay concejos que no reciclan como nosotros, con 87.000 kilos de basura orgánica en 2018"

María Jesús Rossell, junto a una "isla" de contenedores en la cuarta planta de hospitalización del San Agustín.

María Jesús Rossell, junto a una "isla" de contenedores en la cuarta planta de hospitalización del San Agustín. JULIÁN RUS

El Hospital Universitario San Agustín es un referente en Asturias en materia de reciclaje. Desde el año 1998, ha organizado diferentes circuitos para la separación de residuos y ahora da un paso más en un proyecto que no tiene punto de retorno: ha llegado el "plantón" definitivo al plástico. Esa "guerra" tendrá su inicio en Urgencias, donde empezarán a usarse ya este año bolsas biodegradables.

"Hay plásticos, como los del suero, por ejemplo, que no se pueden eliminar, pero sí queremos reducirlos. Y ya que en Urgencias es donde se utilizan más bolsas es donde primero vamos a intervenir", explica María Jesús Rossell, defensora de salud medioambiental del área sanitaria avilesina, con el Hospital Universitario San Agustín como buque insignia. Añade en esta línea: "En otras áreas que los pacientes requieren bolsas haremos lo posible, en primer lugar, por concienciar al paciente para que las traiga de casa". También en el centro están trabajando, como novedad, en la reciclaje de todo el papel sea confidencial o no: del complejo sanitario sale ya triturado y preparado para un nuevo uso.

Rossell compara el área con un pueblo de 2.010 habitantes, exactamente el número de trabajadores que suma entre personal sanitario y no sanitario. "Con el paso de los años hemos logrado traspasar las políticas medioambientales a una institución pública gracias a la concienciación de los trabajadores y a la fidelización del proyecto", manifiesta. Y precisa que los beneficios son múltiples, también para las arcas sanitarias: "Ahorramos muchísimo". Un ejemplo: en el año 2011 registraron 66.392 kilos de residuos del grupo III, los comúnmente calificados de riesgo sanitario o tóxicos; y el pasado año, 47.789 kilos. Esto no significa que se reciclara menos cantidad sino que se hizo mejor y al contenedor de biológicos fueron únicamente los residuos que debían ir. ¿El ahorro? El tratamiento de cada tonelada de "basura" del grupo III cuesta unos 1.000 euros, de ahí la importancia de dar con el contenedor correcto. Del buen uso de estos residuos "específicos y especiales" depende también la reducción de los riesgos laborales. "Esto se consiguió a base de dar información y formación", explica.

Otro ejemplo del buen hacer medioambiental en el área avilesina: solo a lo largo de 2018 en el Hospital Universitario San Agustín se reciclaron 87.678 kilos de residuos orgánicos procedentes de los menús de los pacientes ingresados, la cafetería de personal y de visitantes. La cifra es llamativa si se compara, por ejemplo, con la materia orgánica reciclada el pasado año Castrillón, donde viven unas 17.000 personas, que reciclaron 78.400 kilos de basura. "Hay concejos que no reciclan como nosotros", precisa, satisfecha, Rossell. En el San Agustín también se recogen aceites (el pasado año, el doble de litros que en 2011), tubos fluorescentes, cartuchos de tinta, maderas, vidrios....

Pero además de reciclar, el área sanitaria avilesina está detrás de varios proyectos solidarios ligados al medio ambiente. Con los tapones que recoge -4.383 kilos en 2018 frente a los 1.566 de 2014- colaboran con un asociación que impulsa terapias para niños. El textil se deposita en contenedores de Humana y gracias al esfuerzo de los trabajadores del área han conseguido, por este motivo, que un pueblo de Mozambique tenga luz. "La obra social es importante", concluye Rossell, que tampoco titubea para decir que el área sanitaria avilesina es referencia en Asturias en gestión de residuos. "Cuando no había nada escrito aquí se empezó a definir qué tipo de basura se echaba a cada contenedor. Luego se hizo una guía (Rossell es coautora), y en esa guía hay que seguir avanzando", advierte.

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