16 de mayo de 2019
16.05.2019
VOX

Vox propone usar la energía de Soto de la Barca para salvar Alcoa

El candidato a la Presidencia, Ignacio Blanco, ve factible alcanzar una solución mutuamente satisfactoria a partir de dos problemas industriales

16.05.2019 | 03:05
Ignacio Blanco, a la derecha, conversa con miembros del comité de fábrica de Alcoa en Avilés.

Poner la producción eléctrica de la térmica de Soto de la Barca (530 megavatios de capacidad) al servicio de la fábrica de aluminio de Alcoa en Avilés y de este modo matar dos pájaros de un tiro, es decir, solucionar sendas crisis industriales propiciadas por el anuncio del cierre, respectivamente, de la central tinetense (propiedad de Naturgy) y la aluminera avilesina (en manos de la multinacional estadounidense Alcoa). Esta es la idea que ayer expuso el candidato de Vox a la presidencia del Principado, Ignacio Blanco, al término de una reunión que mantuvo con miembros del comité de fábrica de Alcoa en Avilés.

Ahondando en su tesis, Blanco defendió la firma de un contrato bilateral entre la central térmica y la fábrica avilesina de aluminio como herramienta ideal para articular una solución capaz de generar mutuos beneficios. "Sería una solución para salvar a dos sectores cruciales de Asturias", explicó el candidato, señalando que la generación eléctrica de la térmica "puede servir perfectamente para cubrir las necesidades energéticas de la planta avilesina del sector del aluminio".

Blanco trasladó su propuesta a los representantes del comité de fábrica de Alcoa, que departieron con el candidato a la puerta de la planta de San Balandrán. Previamente, el candidato de Vox también había tratado el asunto con el comité de empresa de la térmica de Soto de la Barca. "El consumo eléctrico de Alcoa equivale a la generación de una térmica asturiana", indicó Blanco, insistiendo en que su propuesta podría ser "una solución única para dos problemas que afectan a dos sectores de la industria asturiana".

En juego están 317 puestos de trabajo directos en Alcoa, medio millar de empleos indirectos e inducidos, según estimaciones sindicales; y un centenar de puestos de trabajo en la central de Soto de la Barca a los que hay que sumar 45 que pertenecen a una subcontrata gallega que trabaja en la instalación.

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