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UN PASEO POR LA VIDA DE...Mariví Monteserín, candidata del PSOE

La "chica de ayer" ha volado muy alto

Activista política en el estertor del franquismo, edil con 24 años y diputada durante doce, Mariví Monteserín cierra el círculo donde empezó: en Llaranes

La "chica de ayer" ha volado muy alto

La "chica de ayer" ha volado muy alto

"Me asomo a la ventana eres la chica de ayer / Jugando con las flores, en mi jardín"

Veintiún años tenía María Virtudes Monteserín Rodríguez, "Mariví" para el común de los avilesinos, cuando Antonio Vega grabó "Chica de ayer", una canción que acabó siendo icono de la Movida madrileña e himno oficioso para gran parte de la generación de los ochenta. Corría exactamente 1980; Monteserín andaba por entonces iniciando estudios de Magisterio y Antonio Vega daba lo mejor de sí en "Nacha Pop" con su primo Nacho García Vega.

Casi 40 años más tarde, la huella del músico, muerto en 2009, se ha hecho perenne y aquella veinteañera inquieta y revolucionaria aspira a redondear una carrera política jalonada por hitos de precocidad. Algo no ha cambiado sin embargo: Mariví Monteserín lleva siempre en su coche un CD de Antonio Vega y cuando suena se pone melancólica evocando los encuentros que tuvo con él, fruto por ejemplo de su paso por la concejalía de Festejos de Avilés: "Era un genio", elogia.

A diferencia de lo que dice la letra de "Chica de ayer", desde la ventana de la casa donde Mariví Monteserín se hizo avilesina (en realidad nació en el concejo de Boal en 1959) no se veía ningún jardín y tampoco flores. Se veía una pomarada en cuesta de la que hoy solo quedan dos manzanos enfermos, el camino de la Carbayeda, que comunica Llaranes con Corvera (actualmente con Los Balagares), una caleya y una cancha de balonmano al aire libre que, como el cercano campo de Santa Bárbara, había sido construida por Ensidesa para disfrute de sus obreros.

La familia de Monteserín - es hija de un carpintero y un ama de casa- dejó Boal para afincarse en la industriosa Avilés con la esperanza de prosperar. Alquilaron casa en el bajo derecha de una vivienda de cuatro pisos situada a tiro de piedra de La Toba y Llaranes, en una encrucijada de caminos donde lo rural se conjuga con lo industrial. En cierto modo, una alegoría de lo que fue el Avilés del desarrollismo fabril: las chimeneas disputando el espacio a los hórreos. De pequeña, Mariví Monteserín compartía tiempo de ocio con muchos más niños que niñas, se pedía ser india cuando jugaban a vaqueros e iba a la escuela a Bustiello, donde don Juan daba clase a los niños y doña Fernando a las niñas, evidentemente en clases segregadas. "No obstante, quien me enseñó a leer fue mi abuelo José; íbamos al kiosko de la plaza Mayor de Llaranes, compraba el periódico y me hacía leer", evoca la candidata del PSOE a revalidar la Alcaldía.

Entre el cercano Llaranes, la escuela de Bustiello y tiempo después el Instituto de La Luz pasó la infancia y la adolescencia de quien iba a convertirse con 24 años en la concejala más joven de España en una, igualmente, joven democracia. No menos precoz fue su entrada en el Congreso de los Diputados; se produjo con 44 años cumplidos y ocupó escaño en tres legislaturas, hasta que en 2015 aceptó encabezar la candidatura socialista a la Alcaldía de Avilés, regresando así a casa para completar un largo ciclo de activismo político iniciado en los años previos a la muerte de Franco y cuyo final parece que estará ligado a la Consistorial de Avilés.

"La efervescencia política que había en Llaranes, los aires de libertad que corrían en la iglesia del barrio alentados por el padre Corsino, la ilusión que latía por la esperanza del fin de la dictadura y todo eso unido a la lógica inquietud e inconsciencia de quien es una adolescente marcaron mi deriva política. Fue una etapa maravillosa se mire por donde se mire", relata la candidata.

Una anécdota ilustra quién era de aquella Mariví Monteserín: ya estudiante en el Instituto de La Luz, el día que murió Franco, su padre -conocedor de las inquietudes políticas de su hija- le dijo que no tenía que ir a clase porque se suspenderían... "Y yo me inventé la trola de que era el cumpleaños de una amiga y que teníamos que darle el regalo que le habíamos comprado", cuenta la aspirante a Alcaldesa.

Con la llegada de la democracia la pasión por la política de Monteserín se hizo incontenible. Ha sido concejala y diputada, luchadora en pro del derecho a la igualdad y cooperante internacional, activista en contra de la guerra de Irak y parte del grupo de trabajo que tramitó la ley en contra de la violencia doméstica y de género. Siempre dice que la guinda es ser Alcaldesa de su ciudad. La "chica de ayer" ha vuelto con mucho mundo andado y quiere poner ese conocimiento al servicio de los suyos. Versionando a Antonio Vega: "Las calles de Llaranes te han visto crecer / Y tú en tu corazón esperas gobernar otra vez".

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