05 de junio de 2019
05.06.2019

El terapeuta Pablo Fernández: "Madurez es ser honesto con lo real"

"Los padres tienen que asumir que se acaba su papel de protectores", advierte el especialista

05.06.2019 | 02:56
Pablo Fernández, ayer, durante la charla del Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés en el palacio de Valdecarzana.

La evolución desde la maduración del infantilismo a la autonomía del adulto. Tan fácil de decir como difícil de aplicar. Sobre eso versó la charla del psicoterapeuta Pablo Fernández en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés celebrada ayer en Valdecarzana. En su ponencia, el experto destacó la importancia de que los padres favorezcan esta transición sabiendo echarse a un lado cuando sus hijos van quemando etapas en la adolescencia y la importancia de asumir los continuos cambios en la vida: "La madurez es ser honesto con la realidad".

Para Fernández hay tres principios fundamentales para llegar a la maduración: "Que todo en la vida tiene un principio y un final, tanto los duelos, como la belleza o los trabajos; que todo cambia, desde las células que componen un cuerpo hasta la piel que se muda; y que todo está llamado a ser lo que es, tiene un sitio y un lugar y que se puede luchar por ello aunque en un momento dado, por circunstancias, no salga como se esperaba". "Comprender todo esto es lo que nos va a dar fluidez en la vida", advirtió.

Para asumir y poner en práctica estos principio es fundamental la colaboración de los padres, según Fernández. "Todos tenemos que ir asumiendo y haciéndonos cargo de nuestros propios problemas poco a poco. Desde edades tempranas y según nuestras posibilidades. Y ahí es donde juegan un papel fundamental los padres, que tienen que echarse a un lado", relató el experto instantes antes del inicio de la ponencia, en la que también recalcó que los progenitores "deben asumir que en cierto momento su papel de protectores se acaba y deben pasar a un segundo plano".

De no ser así, lo más probable, según el psicoterapeuta, es que formen individuos con problemas de madurez. "Hay gente de 40 o 50 años que no se atreve a hacer ciertas cosas por miedo a no tener la aprobación de sus padres. Eso es un problema", ejemplificó el experto. Sin embargo, recalca que no es irreversible. "Siempre hay una segunda oportunidad en la vida. En este caso seguramente será a base de trompazos como uno madure y aprenda", explicó.

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