07 de junio de 2019
07.06.2019

La alemana Quantum y la suiza Parter Capital competirán por comprar Alcoa

Los germanos solo quieren la fundición de Avilés, mientras que los helvéticos optan por toda la fábrica y también aspiran a la de La Coruña

07.06.2019 | 02:49
Aspecto de la manifestación contra el cierre de Alcoa, el pasado otoño.

La multinacional Alcoa ha descartado a cuatro de las seis compañías que habían presentado ofertas por sus fábricas de Avilés y La Coruña. Desde el gigante norteamericano, confirmaron ayer que "trabajaría con alguna de las ofertas". Según ha sabido LA NUEVA ESPAÑA, son dos: las que presentaron el fondo suizo Parter Capital y el alemán Quantum Capital. El primero tiene intención de desarrollar su proyecto industrial tanto en Asturias como en Galicia, mientras que el segundo limita su actuación a Avilés y, más concretamente, a su negocio de fundición.

El comité de empresa de San Balandrán señaló ayer que "la empresa" les había informado de que "había dos potenciales inversores que habían presentado una oferta vinculante por las plantas asumiendo la totalidad de la plantilla". Este punto es fundamental para la compañía norteamericana. Lo recoge el acuerdo de expediente de regulación de empleo presentado el pasado enero, el documento que está rigiendo las relaciones laborales en la aluminera a lo largo de este año.

Quantum Capital no es una empresa desconocida en Asturias: es la dueña de la planta de amortiguadores Tenneco, en Gijón. Además, es el inversor extranjero que puso en su línea de fuego la planta de Vestas en Villadangos del Páramo, en León. La compañía está radicada en Baviera, en Alemania. Su preferencia por la fundición de aluminio consiguió una mirada de soslayo por parte de los trabajadores. La parte del león de Alcoa Avilés, según han manifestado los trabajadores a lo largo de todos los meses que se viene alargando la crisis del aluminio, son las líneas de electrólisis. Esas no cuentan para Quantum. La empresa descartó hacerse con la fábrica hermana de la multinacional en La Coruña, aunque ahora podría variar su posición. Según el comité de empresa avilesino, está dispuesta a visitar las instalaciones gallegas.

El fondo de capital riesgo suizo Parter Capital manifestó su deseo de hacerse con el control de las dos fábricas y, además, hacerlo a pleno rendimiento, es decir, arrancando las series de electrólisis y fundiendo chatarra. Parter Capital señala en su propia web que el enfoque de sus "actividades es la adquisición de compañías o partes de compañías en los sectores tradicionales con un volumen de ventas de 20 a 300 millones de euros". Este enfoque ha cobrado forma en sectores tan heterogéneos como el eléctrico, electrónico y la construcción.

Todo esto se ha desvelado ayer por la tarde en Madrid, en el proceso de una reunión de la mesa de seguimiento del ERE, "una reunión de carácter interno", según recalcó una portavoz de la multinacional norteamericana que el pasado mes de octubre lanzó su deseo de deshacerse de sus fábricas de aluminio primario de Avilés y La Coruña -no así la de San Ciprián- y achacando la toma de postura ante la caída de un negocio del que Alcoa hasta entonces había sido líder europeo.

Previamente a la reunión interna, se celebró el Comité Europeo de Alcoa (Euroforum). En ese lugar, la multinacional informó de todo este proceso de venta de las plantas de La Coruña y Avilés. Las dos juntas dan empleo a más de setecientos trabajadores. Los representantes sindicales están convocados a una nueva reunión esta mañana. Los detalles de la venta pasarán a sendas asambleas de trabajadores.

La situación en que se encuentra Alcoa desde este mes de octubre es crítica. El pasado día 27 el Gobierno de España publicó las condiciones de la subasta energética -que es un elemento crucial para que las grandes empresas sigan produciendo-. De ellas, se infería que la fábrica de Avilés no iba a poder participar en ella, es decir, que el Gobierno que había prometido salvar el sector ponía una piedra más en un camino lleno de ellas.

A todo esto se suma la incapacidad de legislar un estatuto especial para las empresas electrointensivas. Tenía que haber estado para antes de las elecciones últimas y sigue durmiendo el sueño de los justos. La excusa para el parón se debe a una recomendación de la Comisión de la Competencia.

Y en esta línea se mueven los trabajadores que lograron sacar a la calle a medio Avilés cuando la compañía Alcoa manifestó su deseo de deshacerse de las plantas que había adquirido al Estado cuando este se deshizo de su holding de empresas en los noventa.

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