12 de junio de 2019
12.06.2019

Ochenta y ocho besos "estelares" para mantener la tradición en La Luz

Los protagonistas del rito rompen el puchero en tantos trozos como constelaciones se observan de noche

12.06.2019 | 02:26

Ochenta y ocho son las constelaciones que pueden observarse en el cielo durante una noche despejada y también los besos que se dieron ayer Leticia Coello Méndez y Juan José Martínez Ascanio. "Debe ser el número de hijos que vamos a tener", bromeó él, tras protagonizar el rito del beso, que puso fin a las fiestas del Puchero de Villalegre. La pareja se dio, como marca la tradición, tantos ósculos como trozos en los que quedó la vasija de barro con leche presa que el novio lanzó contra el crucero situado junto a la ermita de La Luz.

"Lo que importa es continuar con la tradición (este año la fiesta estuvo en peligro), y, por cierto, la leche presa estaba buenísima -la probaron justo antes de comenzar el rito-", señaló Martínez Ascanio, que tras arrojar el puchero contra el crucero no consiguió batir el récord de pedazos, y por tanto de besos, que sigue en 155. "No íbamos a superar el récord, no era nuestra intención. Si participamos en el rito del beso fue por mantener esta costumbre, ya que vimos que nadie se animaba. Le echamos valor y aquí estamos", explicó Martínez Ascanio. A su lado, Leticia Coello detalló que la pareja lleva 21 años juntos con una sonrisa de oreja a oreja. Lo contó ante la atenta mirada de las decenas de curiosos que acudieron a la ermita de La Luz no solo para contemplar una edición más del rito del beso, sino para asistir a la fiesta de la Virgen de La Luz, patrona de Avilés y comarca. Por el momento, la pareja no tiene planes de boda. Ella trabaja en el hospital de Laredo (Cantabria) como técnico de laboratorio y él es electricista en una subcontrata de Arcelor-Mittal. Tras el acto, fueron agasajados en el restaurante Yumay.

La asociación de vecinos "El Marapico" tuvo serias dificultades este año para dar con una pareja dispuesta a participar en el rito. A priori, para 2020 no habrá problemas porque ayer mismo aparecieron voluntarios. Se trata de Inocencia Villoria y Emilio Ascanio, tíos de Juan José Martínez. No están casados. Tienen respectivamente 61 y 57 años y también quieren mantener viva la tradición. "Tendremos que comunicárselo a la asociación de vecinos", indicó Villoria, natural de Los Campos. "Emilio es de Villalegre de toda la vida", añadió, mientras miraba cómo su sobrino político se daba "picos" con su novia. En la familia de Martínez Ascanio ya es tradición participar en el rito del beso porque su hermana Estefanía también rompió el puchero con su pareja, Abel Solís, en 2018.

Como manda la tradición, el día de la Virgen de La Luz toca subir a pie hasta la ermita. Algunos también subieron en coche. "Son cosas de la edad, antes podía caminar bien y subía caminando", apuntó José Martínez, segundos antes de comenzar la misa oficiada por el abad de Covadonga, Adolfo Mariño, que fue nombrado cofrade de honor de la Cofradía Virgen de La Luz, misma distinción que recibió a título póstumo el obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, fallecido el pasado 15 de mayo. "Es un honor tremendo recibir este detalle de la patrona de Avilés y comarca", dijo Mariño, levantando la voz y con el esperada aplauso de los feligreses, que llenaron la campa de la ermita de La Luz.

En ese emblemático lugar estaba un año más Pura García vendiendo avellanas y Juan Antonio Rodríguez, con su puesto de medallas de la Virgen de La Luz, así como Gabriel Alfonso Barroso con sus pulseras, llaveros y marcapáginas para honrar a la patrona. La tradición no falla.

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