13 de junio de 2019
13.06.2019
Entrevista
PATRICIO PRON | Último premio "Alfaguara", habla hoy en el Centro Niemeyer

"Una historia de amor que nace en un bar, en este momento, es una anomalía"

"Resulta muy interesante hablar de las profundas transformaciones en el ámbito de los afectos"

13.06.2019 | 02:47
Patricio Pron.

Patricio Pron (Rosario, Argentina, 1975) es el autor de "Mañana tendremos otros nombres", el último premio "Alfaguara", un libro que presenta esta tarde (20.00 horas) en el Centro Niemeyer.

- Ha dicho que escribir una historia de amor es como hacer cumbre en un ochomil, pero no le sigo.

-Hay muchas historias de amor magníficas que han venido antes de la mía. Escribir una historia de estas es aceptar la comparación con los otros y eso genera una serie de dificultades añadidas. Hablo de la representación literaria, sobre todo a la hora de ponerte con una historia contemporánea.

- ¿Y eso?

-Por el impedimento. Todas las historias de amor deben tener un impedimento. En una novela contemporánea eso es más difícil.

- ¿Se refiere a uno en plan Romeo y Julieta?

-Eso: uno de los amantes pertenece a la nobleza, el otro no. Es preciso el conflicto. En una novela actual estos impedimentos son de otra índole. De ahí que hable de culminar un ochomil.

- Pero al final la cosa va de seducir y ser seducido, ¿no?

-Lo interesante es entender cuál es la divergencia, qué suscita. Merece especial atención ubicar la subjetividad en un contexto como este. Todo esto tiene reflejo en la novela a partir de documentación, ensayos, estadísticas, artículos de prensa.

- ¿Ya no vale una historia de amor que comienza en un bar?

-No es lo más conveniente. Una historia de amor que nace en un bar, en este momento, es una anomalía. Lo estimulante está en las nuevas tecnologías. La escena de chico conoce chica tiene que saltar la dificultad de lo que se presume incierto.

- La primera historia de amor salida de internet seguro que le pareció rara.

-Claro, sobre todo para nosotros, que no somos nativos digitales. Pero los que sí que lo son hace tiempo que han normalizado esos comienzos. En el libro doy cuenta de estadísticas que inducen cierta preocupación. Pese a ello, siento que he escrito una novela muy esperenzadora, diría que la que más. Al margen de mis propias opiniones, este tipo de aproximaciones amorosas a través de las redes parece que está funcionando.

- ¿Está convencido?

-Es lo que sale de la documentación que he estado manejando. Resulta muy interesante hablar de las profundas transformaciones en el ámbito de los afectos.

- ¿Los algoritmos son los nuevos dioses?

-Es posible, pero esta novela mía no es moral.

- Es un autor extraño usted.

-¿Por qué lo dice?

- Escribe relatos y, encima, se los publican con regularidad.

-Son muchos los autores que escriben o han escrito relatos.

- Pero no dejan de ser un género marginal.

-Hasta no hace mucho el libro mío más vendido era de relatos. Es cierto que hay muchos prejuicios sobre los relatos de tal modo que los ponen en cuestión, pero no los tienen los lectores. Le diré, por ello, que uno no escribe para agradar a sus editores, lo hace para participar activamente en el mundo que le rodea, para eso y porque no puede hacer otra cosa. La relación del escritor con la industria editora está en cuestionamiento.

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