18 de junio de 2019
18.06.2019

El arte postal rompe fronteras

El palacio de Valdecarzana acoge hasta el día 11 de julio una exposición de "mail art" que exhibe más de 400 obras de creadores de 28 países

18.06.2019 | 03:00

Susami es un pequeño pueblo pesquero de Wakayama, en Japón. En 2012, logró el récord Guinness por tener el buzón a mayor profundidad, concretamente a diez metros bajo el agua. En él se depositan cerca de 1.500 cartas al año. Según los registros de Susami, desde la instalación de este peculiar buzón se han facturado más de 38.000 misivas desde el fondo del mar, y una está en Avilés, en la exposición internacional de arte postal que dedica su cuarta edición al agua. En la muestra hay participantes de veintiocho países.

La exposición que ocupa una sala del palacio de Valdecarzana reúne más de cuatrocientas obras que los artistas han enviado utilizando diferentes técnicas y formatos de las artes plásticas, que van de las más tradicionales, en papel y cartón, a la madera, la cerámica, la impresión 3D e, incluso, instalaciones. El "mail art" nació de la mano de Ray Johnson, que empezó mandando mensajes de corta y pega a sus contactos y, poco a poco, eso fue convirtiéndose en un movimiento artístico: intervención en postales, recortes de prensa... Ahora, el arte circula sin fronteras.

Y en Avilés la tradición filatélica se manifiesta cada año con diferentes actividades alrededor de esta afición global. La exposición de arte postal, que ya alcanza su cuarta edición, está organizada por el Ayuntamiento de Avilés en colaboración con Correos. La concejala Yolanda Alonso presentó ayer la muestra, que se podrá visitar hasta el 11 de julio, y valoró la respuesta de la comunidad educativa avilesina que ha querido sumarse al proyecto. Destacan asimismo treinta obras postales realizadas con barro en la Escuela de Cerámica de Puertollano o creaciones de poesía visual enviadas desde la Corporación Semiótica Galega. Las instalaciones tienen nombre propio: Anja Matila-Tolvanen (Finlandia) y Domingo Sanz (Madrid). Otra de las novedades de la exposición es una postal en braille que ha llegado al palacio de Valdecarzana de Avilés desde Turquía.

Los artistas se han inspirado en cualquier caso en el agua, el leitmotiv de la exposición, dando luego rienda suelta a su talento: agua en forma de ríos de vida, escarcha, agua bendita, agua domesticada, agua como recurso, agua como sensibilización ante el cambio climático... El año pasado la muestra se dedicó al fuego.

En el Valdecarzana es posible ver desde una paridera jienense a un lacrimero para recoger las lágrimas de las plañideras, un péndulo localizador de agua como los utilizados por los zahoríes... Y todo con forma de postal, y sello. Incluso hay historias, una de ellas se remonta a 1743 y, como otras muchas joyas, tiene por remitente a Domingo Sanz. En la misiva se relata la historia de un niño, Manuel Moreno, natural de Fuentelahiguera, en Guadalajara, que aprovechó una gran tempestad de agua y pedrisco para realizar dibujos y relatos en forma de verso en viejas páginas de protocolos notariales. También hay reivindicaciones, "mail art" de denuncia, algunas relacionadas con posibles aguas medicinales de un pueblo que nunca llegaron a analizarse.

La historia del arte postal viene de antiguo, tanto como el servicio postal, ya que ese es su medio de difusión. Ayer Jorge López, director de la oficina principal de Avilés, aplaudió la calidad de la exposición, que se presentó mientras Raquel Menéndez González, alumna de violonchelo del conservatorio Julián Orbón, interpretaba un par de piezas. Y es que el arte postal o "mail art" es arte con mayúsculas: prima la liberta de expresión, no hay selecciones ni jurados y tampoco ventas: los trabajos enviados permanecen en poder de sus receptores en forma de archivos, y estos tienen el derecho de exponerlos, coleccionarlos o disponer de ellos como deseen, con una cierta obligación entendida de conservarlos del mejor modo posible.

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