02 de julio de 2019
02.07.2019

Alcoa admite los avales de Parter para comprar las plantas de Avilés y La Coruña

La Ministra pide "responsabilidad a todos" para cerrar el proceso l El comité asturiano se niega a ratificar una operación en la que no participó

02.07.2019 | 02:59
Aspecto de la reunión entre representantes del Ministerio de Industria, Galicia, Asturias y los sindicatos, ayer, en el hotel Alameda de Madrid.

Treinta millones de dólares en dinero contante y sonante impidieron la semana pasada que se firmase el acuerdo de compra-venta entre la multinacional Alcoa y el fondo suizo Parter Capital. Eso y que Alcoa hubiera asegurado que la corporación helvética no ofrecía "garantías financieras". Esa crisis se salvó ayer en una reunión estrambótica que se celebró entre las once de la mañana y las cinco de la tarde en el madrileño hotel Alameda.

La multinacional norteamericana aseguró que esos 30 millones estaban registrados en el preacuerdo mientras que Parter decía que no. Al no avanzar en la discusión, hubo un receso de media hora que cada una de las partes aprovechó para llamar a sus oficinas centrales: a Estados Unidos y a Suiza. De vuelta a la mesa, los de Parter reclamaron un mes -hasta el 31 de julio- para poner el dinero encima de la mesa. Y eso lo aceptaron los americanos. Todo esto, mientras tanto, observado en silencio por los comités de empresa, por los representantes de los gobiernos autonómicos de Asturias y Galicia y por el propio Gobierno central.

En la segunda parte de la reunión fueron los trabajadores los que cobraron protagonismo. "Alcoa va a vender a quienquiera, sin contar con nosotros, y ahora insiste en que les aplaudamos", señaló Juanjo Estrada, coordinador regional de la Unión Sindical Obrera (USO). Eso, la ratificación, es algo que rechazan de plano los sindicatos asturianos (los gallegos no, que ven salvada la planta de La Coruña, que no estaba en la primera oferta de Quantum, el otro fondo que había llegado a la final). La ratificación por parte de los trabajadores, según estos, es absurda. La Ministra de Industria, Reyes Maroto, pidió "responsabilidad a todos". Y en esos "todos" estaban los sindicatos asturianos.

Previamente a la reunión amplia había habido una reducida. En esta, según pudo saber este periódico, la Ministra dio la razón a los trabajadores: no es prescindible la ratificación, pero reclamó "flexibilidad, un darse por enterado de la operación, alguna fórmula en la que den cuenta de la compra- venta". La Ministra de Industria materializó esta idea con las siguientes palabras: "Hoy venimos a hablar no de problemas, sino de soluciones, pensando siempre en esas familias, en esos trabajadores, que en estos meses han tenido y siguen teniendo incertidumbre sobre su futuro", añadió. Todo esto para que, finalmente, no corra peligro una operación que lleva abierta desde mediados de octubre del año pasado, cuando la multinacional Alcoa comunicó a sus trabajadores que cerraba, que sus pérdidas eran millonarias y que se iban de La Coruña y de Avilés, las fábricas que habían comprado a mediados de los años noventa del pasado siglo, cuando el Estado privatizó la antigua Inespal.

Lo previsto es que mañana miércoles se presente un documento-contrato que dé fin a un proceso agónico en el que Alcoa ha jugado al despiste con el futuro de más de setecientas familias. A partir de entonces Parter empezará a hablar.

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