04 de julio de 2019
04.07.2019

La Lechera recupera el esplendor de su fachada en plena obra para ser un edificio cultural

"La actuación costará tanto como la renovación del Llar, es una muestra de nuestro compromiso con Cancienes", afirma el Alcalde, que visitó los trabajos

04.07.2019 | 03:04
El Alcalde explica el proyecto en el interior.

"Estamos recuperando un patrimonio industrial del concejo con una actuación que costará tanto como la renovación del Llar. Es una muestra de nuestro compromiso con Cancienes", afirmó ayer el alcalde de Corvera, Iván Fernández, que visitó las obras de rehabilitación y reforma interna de la antigua "Lechera" de Cancienes, para convertirse en un edificio cultural. En la visita estuvo acompañado por representantes del movimiento asociativo y vecinal de la parroquia. "Está quedando precioso. Vivo aquí al lado y estoy segura de que le va a dar mucha vida a la zona", sentenció Nuria Antuña, de la asociación de Madres y Padres del colegio de la localidad.

El Ayuntamiento ha invertido hasta ahora 539.844,99 euros en la obra, tanto en esta primera fase de ejecución del proyecto como en una parte de adecuación del entorno; la actuación se completará el próximo año con la total urbanización del entorno y la recuperación de la chimenea anexa, así como con el mobiliario y equipamientos necesarios para los nuevos usos que tendrá el edificio. "La primera fase corresponde a la rehabilitación del propio edificio, con una inversión de 469.117 euros, a la que se añade 70.727,99 euros para parte de la adecuación del entorno, en una segunda fase se acometerá la urbanización del entorno en su totalidad y recuperación de la chimenea", señaló.

El regidor explicó a los vecinos que el plan es construir una plaza abierta de una superficie de 495,92 metros cuadrados, además de un aparcamiento en la parte posterior del edificio. Posteriormente habría que sumar los 130.000 euros para finalizar todo el entorno, y que hace un cómputo total de inversión cercano a los 700.000 euros.

El interior del edificio esta estructurado en dos partes, una más pequeña para camerinos, vestuarios y oficinas, y una espacio diáfano de 303,05 metros cuadrados destinado a una gran sala polivalente, que a su vez se puede dividir en dos salas con una falsa pared. Con la sala abierta hay un aforo de unas 150 personas sentadas y 200 de pie.

"El interior del edificio se encontraba en bastante buen estado, pero el tejado, ahora recuperado con las tejas originales, estaba en peores condiciones", señaló la arquitecta del proyecto, Eva Bernárdez, que señaló que se ha reforzado todas las paredes con aislamiento y se tiene en cuenta la accesibilidad del edificio.

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