04 de julio de 2019
04.07.2019

Parter y Alcoa llegan a un acuerdo para hacer efectiva ya la venta de Avilés y La Coruña

Los trabajadores, presionados por la compañía, se niegan a bendecir el pacto con el fondo suizo por el temor a quedarse desarmados ante posibles incumplimientos

04.07.2019 | 03:04
Cabecera de una de las marchas a pie de trabajadores de Alcoa, en Avilés.

Tras un tira y afloja de cinco agónicos días, el fondo suizo Parter Capital Group ha logrado convencer a Alcoa para que, finalmente, acceda a venderle sus plantas de aluminio primario de Avilés y La Coruña. Esta es la conclusión más clara de la larguísima reunión de ayer en Madrid entre la multinacional norteamericana, la corporación helvética y los representantes sindicales tanto de Galicia como de Asturias.

Lo que ha quedado menos claro, sin embargo, es el empeño de la aluminera norteamericana para doblar el espinazo de los trabajadores obligándoles a bendecir un acuerdo en cuya cocina la plantilla no había participado. Esta situación contrasta con la versión oficial emitida por la multinacional el lunes: "Seguimos cumpliendo con el acuerdo del ERE alcanzado con los representantes de los trabajadores a principios de año. Los empleados son nuestra primera prioridad y agradecemos al gobierno su apoyo". La fricción entre la plantilla y la aluminera no se ha solventado. De hecho, quedaron convocados para seguir esta tarde.

El presidente del comité de empresa de Avilés, José Manuel Gómez de la Uz, insistió antes del comienzo de la reunión de ayer que no iban a consentir que la empresa les metiera en el medio de una operación comercial en la que no tuvieron pito que tocar en ningún momento. "Si lo intentan para avalar su compraventa y que luego no haya posibles denuncias o que, aun incumpliendo el acuerdo, no se pueda hacer nada, que se olviden", recalcó.

Y es que los trabajadores insisten en que no deben avalar porque no han participado de su confección, pero, sobre todo, porque de avalarlo se quedarían sin armas legales para enfrentarse a un eventual fracaso del proyecto de los suizos. Juan Carlos Corbacho, el presidente del comité de empresa de La Coruña, explicó a sus compañeros de planta que el aval de los trabajadores a su operación no es preciso. Eso mismo fue lo que el lunes repitió uno de los representantes del Ministerio de Trabajo añadido a la mesa general, la que inició una nueva semana después de que se rompieron las negociaciones el viernes por sorpresa cuando Alcoa saltó con que Parter -la empresa que había seleccionado ella misma como la más idónea para comprar sus plantas- carecía de garantías financieras, es decir, no tenía el dinero reclamado.

Esto, el lunes se subsanó a primera hora de la tarde: Parter ponía los 30 millones de dólares en "cash" que Alcoa reclamaba. El problema vino después: Alcoa quería el aplauso de los trabajadores. ¿Por qué? La multinacional no lo explica y eso y algunas decisiones previas provocan zozobra entre los trabajadores: Quantum, la última empresa descartada, fue rechazada por las mismas razones: porque no ofrecía garantías financieras. La diferencia es que Alcoa impidió a Quantum resarcir el problema.

De la Uz explicó este acuerdo diciendo que la Ministra les había comunicado que está "totalmente" del lado de la plantilla: "Están de acuerdo con que los trabajadores no debemos ratificar, ni dar por bueno el proceso de venta llevado a cabo por Alcoa". Sin embargo, y según desveló Corbacho a sus compañeros, el vicepresidente de energía de la multinacional, Marc Pereira, es quien más empeño pone para que los trabajadores accedan a desarmarse, es decir, el que más empeño pone en salvar los bártulos de la multinacional informa Xaime Calviño.

La reunión de ayer, pasadas las once de la noche, seguía encallada. Por eso decidieron posponerla. Según pudo saber este periódico, a lo largo de la jornada hubo "un montón de recesos". Los aprovecharon los participantes en el encuentro para llamar a Pittsburgh, que es el centro mundial de la aluminera que anunció a mediados de octubre pasado su intención de cerrar en Avilés y en La Coruña, dejar solo en manos de la compañía la planta de San Ciprián, en Lugo. La película de la venta de las dos fábricas "está hecha". El momento en que se materializará, sin embargo, no.

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