05 de julio de 2019
05.07.2019

Corvera descarta poner más vallas en el área recreativa de Gabitos

05.07.2019 | 02:44

"Lamentamos profundamente el fallecimiento del pescador rumano hace unos días y deseamos la mejor y más pronta recuperación de las pequeñas". Consternado por los dos graves sucesos que han tenido como escenario el embalse de Trasona, el alcalde de Corvera, el socialista Iván Fernández, achaca ambos casos a la casualidad. "Han sido dos accidentes. No hay más explicaciones. Afortunadamente, en los últimos 25 años solo hemos tenido unos pocos incidentes graves, por lo que creo que hay que considerarlos como fatalidades del destino", lamentó el regidor.

Por otro lado, Fernández descarta poner en marcha cualquier tipo de medida de seguridad en el área recreativa de Gabitos. "De nuestra propiedad es el área recreativa, que es un entorno natural con un perímetro de madera. Nunca ha habido problemas y no hay intención de, por ejemplo, recrecer la cerca", expuso el regidor.

Donde tampoco podrá hacer nada el Ayuntamiento de Corvera es en el pantano. El embalse es propiedad de Arcelor-Mittal, urbanísticamente está considerado como una instalación industrial y está prohibido el baño en sus aguas. "No nos consta, además, que el público en general tenga por costumbre bañarse allí", apunta Fernández tras los sucesos, que el miércoles tuvieron como víctimas a dos niñas que se encuentran en estado grave y que el pasado sábado costó la vida a un pescador.

La muerte del pescador, que pereció ahogado cuando intentaba recuperar su caña de pescar, que se le había caído al agua, se produjo a escasos 300 metros de donde casi se ahogan las pequeñas. "No es tampoco una zona en la que parezca que hay mucho peligro, pero de vez en cuando hay algún que otro susto", apuntó Adrián Moya, quien trabaja en un establecimiento hostelero en las inmediaciones del área recreativa de Gabitos. "El año pasado un cliente se tiró también a sacar del agua a un guaje que casi se ahoga", agregó.

Precisamente, Moya también fue testigo del agónico rescate de las niñas. "Ayudé a que las sacaran del agua pero, la verdad, una vez las vi fuera me quedé en shock. No pude reaccionar. Menos mal que enseguida les empezaron a hacer las maniobras de reanimación", recordaba al mediodía de ayer, aún con el susto en el cuerpo. "Hay que tener cuidado con el pantano. Además del agua, el fondo es puro lodo y eso hace que sea aún más peligroso", abundó el hostelero.

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