05 de julio de 2019
05.07.2019

Los trabajadores presentan su propio documento para cerrar la crisis de Alcoa

La negativa de la plantilla a firmar el aval defendido por la multinacional abre un nuevo capítulo con la amenaza del ERE otra vez sobre la mesa

05.07.2019 | 02:44

La multinacional Alcoa sacó ayer su artillería pesada para lograr que los trabajadores cedan y firmen el aval de conformidad de la venta de las fábricas de Avilés y La Coruña a la corporación suiza Parter Capital Group: Marc Pereira, uno de los vicepresidentes de la compañía, ha asumido la dirección de las negociaciones en Madrid. Los trabajadores, sin embargo, no doblaron la cerviz. Y eso encendió a la empresa. Según señalaron desde los sindicatos, en el hotel Alameda de Barajas se escuchó una amenaza clara: sin el aval de los trabajadores no hay venta. Y esto significa que lo que sí que habrá será la aplicación efectiva del expediente de regulación de empleo (ERE), o sea, el paro.

El ERE está aprobado y es susceptible de poder ser aplicado ya desde el domingo pasado (30 de junio) y hasta el próximo día 31 de octubre. La cuerda se destensa en este tira y afloja contemplado desde primera fila por un alto representante del Ministerio de Trabajo. O sea, que Alcoa no logra el aplauso de sus empleados a la operación que ha llevado a cabo ella misma (sin contar con los empleados). Así fue, más o menos, como estaban las cosas ayer hasta más o menos las nueve menos veinte de la noche. Entonces hubo un quiebro en el desarrollo de la trama: los trabajadores presentaron su propio documento, su propia acta de finalización, la que tendría que finiquitar las relaciones laborales entre los setecientos trabajadores de Alcoa y la propia Alcoa.

Los comités de Avilés y de La Coruña -los dos- pusieron sobre la mesa su plan y, entonces, todo empezó de nuevo. Porque el acta final que había defendido la multinacional había sido repasada por las partes línea a línea, coma a coma... Lo que se juegan todos es muy importante porque la seguridad de que el proyecto de Parter sea el bueno no existe (los suizos prometen dos años de operación, pero reclaman una tarifa eléctrica regular y asumible y eso, tal cual están las cosas, no parece que esté en la línea del horizonte). O sea, los trabajadores no quieren renunciar a sus armas legales y Alcoa no quiere verse apuntada por ellas dentro de dos años, en diciembre de 2021.

Las partes iban tan al detalle de la lectura del documento nuevo que ayer, al cierre de esta edición, apenas se había avanzado nada en la aceptación.

La crisis de Alcoa está abierta desde 2014 a cuenta de la tarifa eléctrica. Entonces amagó con un cierre patronal al no haber conseguido vender a un precio adecuado la posibilidad de interrumpir el suministro de energía. Ese cierre no se materializó, pero las cosas no fueron las mismas desde entonces. En octubre pasado, volvió a amenazar con el despido. El 15 de enero pasado acordaron las partes en conflicto un documento que preveía todo lo que tenía que suceder. En él, subrayan los sindicatos, no estaba la necesidad del aval.

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