06 de julio de 2019
06.07.2019

Alcoa destinará 125 millones a reactivar sus plantas, que Parter controlará desde agosto

"Estamos más o menos contentos: es mejor una venta que el plan social", señalan los sindicatos | Los trabajadores recuerdan que urge el estatuto electrointensivo "para no volver a esto en año y medio"

06.07.2019 | 02:01
Una de las naves de electrólisis de Alcoa en San Balandrán.

Las plantas alumineras de Avilés y La Coruña de la multinacional Alcoa pasarán definitivamente a su nuevo inversor -el fondo suizo Parter Capital Group- el próximo 31 de julio si logra previamente ingresar en las cuentas de los norteamericanos 30 millones de dólares en dinero líquido. El reloj ya está marcando su tictac. Ese dinero servirá para gestionar el cambio de propiedad de dos fábricas que están en crisis, al menos, desde octubre de 2018, cuando sus propietarios comunicaron a sus trabajadores su intención de cerrar.

Este es uno de los puntos que recoge el acta de finalización de negociaciones -ya está todo encaminado-, un documento cuya redacción ha costado tres reuniones eternas durante una semana intensa en Madrid, en una de las salas de encuentros del hotel Alameda, en Barajas, a un paso del Aeropuerto. En ese lugar, tres decenas de personas -de la empresa y de los dos comités y, además, representantes del Gobierno central- han sellado el acuerdo que ha dejado "satisfecha" a la portavoz de Pedro Sánchez, la Ministra Isabel Celaá, y "expectante y moderadamente satisfecha" a la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín.

El documento que sintetiza la finalización de la compleja operación de compra de las fábricas por parte de Parter recoge también la aluminera desembolsará 125 millones de euros en la reactivación de Avilés y La Coruña (ahora están a medio gas, con las series de electrólisis apagadas, aunque con la fundición de aluminio activada).

"Hemos aceptado que Alcoa posponga la ejecución del ERE al 1 de agosto", explicó ayer el comité de Avilés a través de la convocatoria de la asamblea informativa en la que los negociadores asturianos explicaron a sus compañeros qué pasó en Madrid en el hotel Alameda, entre el lunes y ayer viernes pasadas las tres y media de la madrugada, cuando quedó patente que los trabajadores finalmente no iban a tragar con desarmarse desde el punto de vista judicial en caso de que la operación pudiera fracasar y es que en el acta queda claro que los trabajadores no avalan una operación que cocinaron Alcoa y Parter mano a mano sin la intervención de ninguna de las dos plantillas (ni la de La Coruña, ni tampoco la de Avilés).

La multinacional buscaba salvar los muebles haciendo que sus empleados dieran el beneplácito a la venta. "Nos negamos de manera absoluta. Cuando tuvieron claro que en Avilés no íbamos a claudicar decidieron comenzar a discutir la redacción final del acta", sentenció Juanjo Estrada, el coordinador regional de USO en Asturias. "Avilés no iba a firmar ninguna cláusula que supusiera la ratificación de nada", añadió José Manuel Gómez de la Uz, el presidente del comité de empresa de Alcoa Avilés. Esa acta, según explicó, lo que recoge "es que hubo una venta y punto", apostilló. En este mismo sentido se manifestó Daniel Cuartas, el vicepresidente del comité de Avilés. El final de una crisis de ocho meses está a la vuelta de la esquina.

"Estamos más o menos contentos: una venta es mejor que un plan social", ratificó De la Uz. "Pero no podemos dejar de lado el estatuto electrointensivo para no volver a esto dentro de un año y medio", reclamó Estrada. El acuerdo según este ralentiza la agonía. "Parter lo que va a hacer es seguir con la fundición de aluminio. Arrancará las series electrolíticas, las del aluminio primario, si el precio del megavatio / hora está por debajo de los 40 euros", explicó De la Uz. Esto sucederá, según indicaron desde el Gobierno, "en el segundo semestre del año que viene".

El plan industrial de Parter tiene el año 2021 como fecha clave para garantizar el empleo a los trabajadores de la aluminera. Juan Carlos López Corbacho, el presidente del comité de Alcoa La Coruña, tras encender la tensión con sus compañeros avilesinos a cuenta de la Marcha del Aluminio, sentenció: "Esto no acaba aquí. Esto empieza. Seguimos vivos y vamos a tener que seguir luchando, nos quedan dos años para seguir peleando y para darle seguridad laboral e industrial al centro de trabajo".

El secretario general de Industria, Raúl Blanco, señaló que con la firma del acta del finalización se ha evitado que entre en vigor este próximo lunes el ERE acordado en enero, un despido colectivo que está previsto que afecte a unas 600 familias. De este modo, dijo, los trabajadores contarán con un "futuro industrial y laboral" durante, al menos, veinticuatro meses.

El contento de Blanco contrastó con la reacción circunspecta del consejero de Industria en funciones, Isaac Pola: "Es un paso muy importante para garantizar un futuro industrial y de empleo para ambas factorías, confío en que el proceso de venta finalice de forma satisfactoria", aseguró el político asturiano. Alberto Núñez Feijóo, el presidente de la Xunta, fue diáfano: "La solución para todas las empresas electrointensivas en España es un precio concreto de la energía para que puedan producir con seguridad".

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