12 de julio de 2019
12.07.2019

La primera contable del Niemeyer: "Redacté las cuentas con lo que me dieron"

La asesora financiera que fiscalizó los números de la fundación cultural no tenía contrato: "Solo hubo uno verbal, con Natalio Grueso"

12.07.2019 | 02:45

La labor contable que realizó las exasesora financiera María José Mochales para el Centro Niemeyer ha sido muy contestada por varios de los testigos que han pasado por la sala tercera de la Audiencia Provincial de Asturias. Ayer, le tocó a ella el turno de reivindicarse. "Redacté las cuentas en base a lo que me dieron", aseguró en varias ocasiones a lo largo de su declaración, ante el tribunal que juzga desde el pasado 18 de marzo la gestión de Natalio Grueso y su equipo. El dramaturgo es uno de los cinco acusados. Los otros: el agente de viajes José María Vigil, el abogado José Luis Rebollo, la exesposa de Grueso, Judit Pereiro, y el exjefe de producción del complejo: Marc Martí.

El perito de la defensa, el profesor Enrique Rúa, había echado de menos el miércoles "una estructura administrativa" en la fundación del Niemeyer cuando esta echó a andar (2007). Eso mismo repitió Mochales. "No había departamento administrativo, lo hacía todo Natalio Grueso, aunque con él no era fácil la comunicación", aseguró. "No tenía contrato, solo uno verbal: con el señor Grueso", añadió. Mochales explicó los dos se conocieron porque ella estaba a cargo de la contabilidad de la empresa DEX, una firma vinculada a Grueso. "Me llegaban los justificantes bien por correo, bien porque me los dejaban en un sitio, allí, en DEX", matizó.

Mochales repitió en varias ocasiones que ninguna de las cuentas del Niemeyer que redactó tuvo "salvedades" de los auditores. Ni tampoco de los miembros del patronato. "Nunca jamás nadie se puso en contacto conmigo para preguntar alguna duda sobre mi tarea", aseguró. "Normalmente acudo a las reuniones por si tengo que solucionar alguna duda: con el Niemeyer no me pasó", añadió. ¿Por qué en 2007 hubo un excedente positivo?, le preguntaron. "Porque se gastaría menos de lo previsto", señaló impetuosamente.

Cuando la primera contable renunció a hacer las cuentas, empezaron las pegas. Una de las representantes de Deloitte explicó una de estas salvedades (fueron seis en total): "Tuvimos problemas: nos faltaba información, la solicitamos, no nos la dieron", recalcó la empleada de la empresa que fiscalizó las cuentas de 2011, 2012 y 2013.

La falta de información de los primeros contables del Niemeyer fue tan patente que Mochales pidió que se contratase a una trabajadora dedicada especialmente a la contabilidad. Lo hicieron, pero por horas (ocho a la semana). "Me parecían pocas para el volumen de facturas que había", señaló la primera contable. La trabajadora por horas explicó que le ponían las facturas a ordenar directamente en su mesa del escritorio. ¿Con quién las visaba? "Con Natalio Grueso, pero estaba muy ocupado, a otras cosas", dijo.

Dos exjefes de El Corte Inglés -ya no están en la empresas a pesar de que uno llevaba en ella 28 años y el otro 15- asumieron la demora del Niemeyer al pagar los viajes: "Queríamos colaborar con el Centro para poder impulsarlo", dijeron ambos. Los dos también reconocieron que su empresa y el Niemeyer habían tenido reuniones "al más alto nivel" para que el grupo entrase en el patronato del Niemeyer. Eso, a pesar, del desfase enorme generado. Uno de ellos admitió haber redactado -al dictado de la central- el documento por el que José María Vigil, el agente de viajes acusado, asumía y toda la responsabilidad. "Fueron momentos difíciles", recalcó. La próxima sesión del juicio está fechada el día 22 de este mes.

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