13 de julio de 2019
13.07.2019

"Los pequeños talibés viven de limosnas en Senegal", denuncia una asociación

El responsable de "Niños de la Lata": "El maltrato físico que sufren los chavales queda impune"

13.07.2019 | 02:12
Amador Vázquez y Vanesa Llaneza, responsable de la delegación asturiana de "Niños de la Lata", ayer, en el Palacio de Valdecarzana, antes de la charla.

"En Senegal, hay un ejército de niños pidiendo por las calles", aseguró Amador Vázquez, presidente y fundador de "Niños de la Lata", asociación que se encarga de ayudar a los chavales que deambulan por las principales ciudades del país africano. El palacio de Valdecarzana acogió en el día de ayer una charla sobre esos "niños talibés". El ponente fue el mismo presidente de la asociación, que expresó: "Las familias que se encuentran en una situación de extrema pobreza mandan a sus hijos con los "marabús", que les ofrecen una casa ("daara"), pero a cambio les obligan a memorizar el Corán y a ganar dinero de las limosnas de la gente".

Si no llevan dinero de vuelta se les somete a maltrato físico", comentó Vázquez. "Hace poco pegaron a un crío hasta que le mataron. Salieron impunes", explicó. "Se les tiene mucho respeto a los "marabús "porque son líderes religiosos", expresó.

Desde la asociación protestan: "Todo el mundo sabe lo que pasa, pero nadie hace nada, lo ven como algo normal, es muy difícil adquirir información", añadió. "El gobierno prohibió la mendicidad pero no sirve para nada. Es una pescadilla que se muerde la cola". Con la ayuda de subvenciones y el trabajo de personas que colaboran, la asociación ayuda a mantener de media a unos ochenta niños. "Con las fotos que enviamos desde Senegal la gente toma conciencia y cada vez nos ayuda más", prosiguió el presidente.

El proyecto "El reino de lo niños", creado en 2013, persigue, según explicó Vázquez, dar a conocer la situación que atraviesan los más pequeños. "Hemos creado una casa a la que acuden los chavales. Les damos el desayuno y una merienda equilibrada. Además nos encargamos de su higiene y de llevarlos al hospital en caso de que lo necesiten", comentó, durante la ponencia. La asociación cuenta con cinco monitores en la casa. Ellos se encargan de hacer actividades con los chavales y de acompañarles.

En ocasiones, son los propios niños los que trabajan cuando adquieren una edad mayor: "Es la única manera que tenemos de darles una salida laboral. También les ofrecemos oficios relacionados con la fabricación de sandalias, o costurería". "Solo estudian el Corán, por lo que no adquieren otros conocimientos que les permitan el día de mañana conseguir un trabajo y por consiguiente tener una vida digna", explicó Vázquez. "Otro de los graves problemas al que nos enfrentamos es el desamparo que tienen con sus familias, hasta el punto de que con el paso del tiempo no recuerdan la cara de sus madres", expresó el presidente del colectivo.

Los niños acuden a la casa que prepararon desde la asociación por que "saben que es un sitio en el que se les va a tratar bien y se les va a respetar", concluyó Vázquez.

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