04 de agosto de 2019
04.08.2019

Aumentan las capturas de ortiguilla en Asturias, frente al declive de otras especies

La rula de Avilés ha subastado desde 2012 un total de 113 toneladas de la anémona común, muy cotizada en la cocina andaluza

04.08.2019 | 01:20
Un mariscador, cogiendo ortiguillas en una playa murense, en una imagen de archivo.

A falta de andaricas, buenas son las ortiguillas. Alrededor de cuarenta pescadores explotan en la región la anémona de mar, un animal marino de aspecto vegetal y con largos tentáculos que cotiza al alta en la cocina andaluza. Desde el año 2012 (cuando se tienen los primeros registros de capturas en Asturias) hasta junio de este año, solo en la rula de Avilés se subastaron 113.233 kilos, una cantidad con la que los marineros hacen frente al declive de otras especies tradicionales como, por ejemplo, la andarica, que pasa por horas bajas: en el mismo periodo de tiempo, los mariscadores han capturado únicamente 3.437 kilos. Las capturas de ortiguillas también van pisando los talones a otras especies tradicionales como el calamar, que suman 172.168 kilos en los últimos siete años y medio o el percebe, con 94 toneladas desembarcadas en el puerto de Avilés desde 2012.

La estrechez de cupos y cuotas hace, pues, que los pescadores asturianos tengan que buscar nuevas alternativas que les aportan ingresos. No obstante, la anémona de mar no está exenta de restricciones. La Dirección General de Pesca del Principado decidió en el año 2016 controlar las capturas ya que de "de no ser controlada podría comprometer su sostenibilidad en el tiempo". Entonces se estableció un cupo máximo diario de veinte kilos por mariscador, un peso mínimo por pieza de 15 gramos y veda del 1 de abril al 31 de mayo. Aún así, de enero a junio de este año, contando el parón de dos meses, en Avilés se rularon 4.543 kilos de anémona de mar frente a los 1.386 de calamar, los 134 de andaricas o 262 de percebe.

El precio de las anémonas de mar en la rula de Avilés fluctúa bastante, pero ahora se cotiza al alza respecto al año 2012. Los primeros kilos de esta especie marina se vendieron, de media, a poco más de dos euros y el año pasado el precio medio fue de seis euros. En este caso el calamar gana a la ortiguilla: el año pasado el precio medio fue de 19,28 euros por kilo en la lonja avilesina.

Así pues, las ortiguillas, nacidas como alimento de fritura en épocas de penuria durante la posguerra española en la Bahía de Cádiz, transformaron la necesidad en virtud y así es como ahora han pasado de marisco de pobre a exquisito manjar, según explican desde el restaurante Carballeira de Barcelona, que suele ofrecer esta extraña delicatessen marina a sus clientes. La forma de cocinarla en la costa andaluza y en Cádiz sobremanera es fritas, que es como los expertos dicen que se disfruta mejor de su sabor. "Quien no las ha probado nunca se queda perplejo ante su intenso sabor marino e insólita textura. El rebozado logra el contraste de sus crujientes tentáculos por fuera con el suculento y exquisito sabor marino de su interior".

La anémona de mar también se utiliza a menudo como decoración de acuarios que tienen el popular pez payaso: en los fondos marinos estos peces se protegen de los depredadores al refugiarse entre los tentáculos de las anémonas, y cada mes ponen huevos en su base. Igualmente, las anémonas también están protegidas por el pez payaso que hospedan. El consumo humano y el valor decorativo de las ortiguillas ha llevado pues al control exhaustivo de esta especie para evitar su desaparición.

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