04 de agosto de 2019
04.08.2019

La flota de cerco quiere que se adelante el paro de la sardina a enero y febrero

Los armadores asturianos reclaman a Pesca "la exención de la Seguridad Social" en los meses en que los barcos no salgan a la mar

04.08.2019 | 01:20

La flota de cerco asturiana quiere que Pesca adelante el paro biológico de la sardina a los meses de enero y febrero. "Es lo natural: desovan en diciembre y en los meses siguientes no han alcanzado el tamaño adecuado para la captura", explicó Eduardo Cuevas, que es el patrón del "Siempre Emperatriz" y preside, además, la Asociación de Armadores del Cerco (Cercoastur).

El paro biológico es un período de tiempo en el que los profesionales no explotan una especie animal con el fin de permitir su desarrollo vital. El actual de la sardina está en los meses de marzo y abril, cuando los pescadores del cerco, de hecho, están a otras especies (en marzo a la xarda y al bocarte y en abril, al bocarte). Lo que pretende hacer ver Cuevas al Gobierno es una redistribución productiva del primer semestre de cada año: "Lo normal es que la parada sea cuando el pez está por criar", subrayó.

La propuesta de los cerqueros es, pues, dejar la sardina en paz los primeros meses del año y acudir a las ayudas estatales. "Lo que pedimos también es la exención de la Seguridad Social. En un barco con trece hombres, los gastos sociales suponen 5.800 euros. Teniendo en cuenta que la ayuda estatal es de 6.000 euros. ¿Qué nos da?", explica el profesional asturiano, con barco gijonés.

De salir adelante la reclamación de los asturianos el calendario de pesca del primer semestre quedaría así: en enero y febrero, los barcos en puerto; en marzo y abril, xarda y bocarte. Para después del mes de mayo, la sardina. En este momento, los animales que llegan del golfo de Vizcaya tendrían un tamaño acorde y, en consecuencia, su valor comercial sería mayor.

La flota del cerco asturiana está compuesta por cinco barcos y trabajan para ella alrededor de sesenta personas. La campaña de la sardina de este año ha concluido este pasado 16 de julio. "Porque gastamos toda la cuota, porque podríamos haber tirado hasta octubre", apuntó Eduardo Cuevas. "Este año estamos parcialmente contentos, porque, al menos, vimos sardinas, que es algo más que lo que nos pasó el año pasado", subrayó.

Los pescadores de cerco critican la "nefasta gestión" de la cuota, que, entienden, se podría haber corregido con un tope semanal más severo. "Establecer 6.000 kilos semanales por embarcación no puede ser: es poner demasiada mercancía en el mercado en poco tiempo", aseguraron los afectados. El precio por kilo de sardina dejó, por ejemplo, mucho que desear. En la rula de Avilés, concretamente, se vendieron el pasado mes de junio un total de 49 toneladas de sardina, una cifra importante si se compara con los 673 kilos capturados el mismo mes de 2018. De media se subastó a 1,72 euros el kilo.

La situación de esta especie en aguas atlánticas sigue siendo preocupante y, por este motivo, la Unión Europea rebajó este año las posibilidades de pesca para las flotas españolas y portuguesas casi en un 30 por ciento. El Consejo Internacional para la Exploración del Mar ya advirtió en 2017 de que debería dejar de pescarse sardina ante la falta de biomasa. Ahora la sardina vuelve por sus fueros, aunque las capturas todavía no son para tirar cohetes. España es el mayor consumidor de este pez en la UE.

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