09 de agosto de 2019
09.08.2019
41.ª edición de los cursos de La Granda

Los embajadores alertan del auge nacionalista en detrimento de las ideas internacionalistas

El pulso entre los intereses internacionales y la razón de Estado "lleva vigente desde 1919", coinciden en destacar los ponentes en La Granda

09.08.2019 | 03:03

"Hace cien años el fin de la Primera Guerra Mundial generó una explosión general en favor de la paz, del internacionalismo y de la búsqueda de un nuevo orden mundial diferente del que había ocasionado el conflicto", aseveró ayer el embajador Jorge Hevia en su ponencia en La Granda. "Ese internacionalismo se enfrenta a un nacionalismo radical, encarnado en la figura de líderes que actúan como mercaderes de bazar en busca de ganar territorios, para hacer valer de alguna manera sus muertos en guerra", añadió.

Esta lucha entre los países que defienden sus intereses por encima de todo y los que piensan que lo imprescindible es reforzar las instituciones de la comunidad internacional ha cogido fuerza en los últimos años. "Asistimos a un proceso de retroceso del multilateralismo y de avance de la razón de Estado y del principio de soberanía", continuó Hevia, quien dedicó su intervención al análisis del nacimiento del nuevo orden internacional en 1919, subrayando la importancia que tuvieron en su creación figuras como Wilson, Gandhi, el Papa Benedicto XV o el escritor español Madariaga.

También en Wilson hizo hincapié el embajador Servando de la Torre, encargado de inaugurar la jornada con una ponencia sobre el Tratado de Versalles. "Los catorce puntos del presidente estadounidenses son esenciales para entender el nuevo orden mundial", afirmó. "Sus propuestas pueden pecar de un exceso de idealismo, pero contribuyeron a generar una gran ilusión en la población tras la guerra", puntualizó Hevia.

A los nombres señalados, De la Torre añadió el de Hegel, filósofo alemán que postuló que todo lo racional es real. "En sus ideas se apoyan el nazismo y el comunismo, que no son más que formas nuevas de organización de la sociedad. Los pensadores, aprovechando el momento de derrota y destrucción en el que se encuentran los países, pretenden hacer valer su razón por encima de todo", explicó el ponente.

El Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial, dejó devastada Alemania, la gran potencia cultural del mundo en esos años. "Los grandes inventos nacían allí. Todo intelectual que quisiese ser reconocido tenía que saber alemán", afirmó De la Torre. "Si ahogas esa potencia de la forma en la que se hizo, la sociedad se queda angustiada. Entonces ocurre lo que ocurrió: la población acabó optando por darle todo el poder a Hitler", añadió. Muchos pensadores insisten en que la Segunda Guerra Mundial es una consecuencia de la dureza que se tuvo con Alemania, pero Jorge Hevia no lo ve así. "Si llega a producirse el conflicto, es precisamente porque el Tratado de Versalles no se cumplió. Fue duro con los alemanes, pero estableció unos topes militares que de haberse cumplido hubiesen hecho imposible el ascenso del Führer", comentó.

Desde su condición de embajadores, ambos ponentes ven a España como una nación importante en las actuales relaciones internacionales. "Somos un país con un gran peso dentro de la Unión Europea y de las organizaciones internacionales. Atesoramos una enorme tradición de presencia activa", comentó Hevia. "Las relaciones españolas a nivel internacional están orientadas a conseguir tener una presencia en sitios clave. Desarrollamos la labor que según nuestra capacidad podemos llevar a cabo", explicó De la Torre. En el debate que enfrenta al multilateralismo y a los intereses nacionales, Hevia considera que España no busca exclusivamente el beneficio propio: "El objetivo español es hacer avanzar los principios de democracia y libertad, para la mejora de la cooperación internacional".

La lucha entre quienes defienden el internacionalismo y quienes custodian la nación por encima de todo no es, a juicio de los expertos, la única heredada de 1919. "También sigue existiendo un pulso entre el derecho internacional clásico, basado en la fuerza, y el derecho internacional contemporáneo, basado en la idea de cooperación", aseguró Hevia en su ponencia.

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