09 de agosto de 2019
09.08.2019

Rodríguez Vega, del nuevo museo del Puerto: "Es un lugar capaz de emocionar"

"Espacio Portus" abre con el objetivo de atraer a estudiantes l El pretendido centro dedicado al cañón submarino de Avilés aún tendrá que esperar

09.08.2019 | 03:03

La ría de Avilés destacó, a principios de la Edad Media, como emplazamiento del castillo de Gauzón, que fue la principal fortaleza costera de los reyes asturianos del siglo IX frente a los ataques normandos. Cuando volvió la paz a los mares comenzó a crecer el pequeño puerto de "Abiliés". Estos mil años de historia están ahora recogidos en forma de exposición permanente en los antiguos Astilleros Ojeda y Aniceto de San Juan de Nieva: el "Espacio Portus" es un centro de interpretación que tiene por objeto recibir sobre todo a estudiantes de infantil a bachillerato a partir de septiembre. El próximo 23 de este agosto está previsto que se celebre una jornada de puertas abiertas para que el público que lo desee pueda visitar el centro museístico, previa inscripción en la dirección de correo electrónico espacioportus@gmail.com. Ayer, los visitantes fueron las autoridades y los vecinos de San Juan de Nieva, que celebraron por todo lo alto la apertura de un atractivo cultural en esta pequeña localidad a caballo entre Avilés y Gozón que ha pasado del esplendor a casi la nada.

El presidente de la Autoridad Portuaria de Avilés, Santiago Rodríguez Vega, fue el encargado de romper el hielo en el acto institucional. "Este edificio que se adquirió en tiempos de Manuel Ponga se pensó usar como escuela de vela, pero ese proyecto acabó en una nave próxima. Con que, ahora, es un museo situado en la margen derecha de la ría que probablemente contribuirá a dinamizar la zona. Es también un museo con capacidad de emocionar a los más jóvenes", sentenció, e incidió en que "Espacio Portus" ha supuesto una inversión de 400.000 euros. Rodríguez Vega avanzó que la apertura del centro de interpretación se ligará en el futuro a un proyecto divulgativo más ambicioso y que podría incluir visitas al Monumento Natural de Zeluán.

El Centro de Interpretación del Puerto de Avilés se complementará en un futuro con un espacio dedicado al cañón submarino de Avilés, cuya ejecución depende del gobierno local y acumula retraso tras retraso. Al frente del museo estarán los historiadores Cristina Heredia y Nicolás Alonso, ambos expertos en el pasado de la comarca y responsables del programa Pamua. Ambos trabajarán con el discurso expositivo que el artista Ramón Isidoro realizó para la exposición "Portus" con motivo del centenario de la Junta de Obras del Puerto y que se dio a conocer en 2015 en el Centro Niemeyer.

"Espacio Portus" es para los historiadores Alonso y Heredia "una puerta abierta a la historia", igual que Avilés es una puerta al mar. Ambos han contactado ya con diferentes centros educativos dándoles a conocer el nuevo proyecto gratuito de la Autoridad Portuaria como herramienta educativa "y la respuesta ha sido efusiva". Y es que, por fortuna, la educación en patrimonio cada vez está más integrada en el currículo escolar. Para que la visita sea sobresaliente se ha editado material educativo específico. Y es que visitar este centro de interpretación portuario será "más que ir a un museo", en palabras de sus responsables.

La oferta consistirá en un itinerario didáctico que irá desde las inmediaciones del Faro de Avilés a San Juan de Nieva por el paseo marítimo, lo que permitirá a los chavales comprender y analizar el desarrollo y los cambios que han acaecido en el Puerto de Avilés desde la Edad Media. En segundo lugar se incluirá la visita a la exposición en sí, en el antiguo astillero Ojeda y Aniceto y, como colofón, talleres lúdicos y pedagógicos. También está previsto organizar charlas, coloquios, actividades abiertas a vecinos y visitantes para darle a "Espacio Portus" el enfoque holístico que persiguen Heredia y Alonso.

La historia del puerto de Avilés comienza con los privilegios que el rey Alfonso VI concedió a los avilesinos allá por el año 1100, una suma de libertades y exenciones que privilegiaban a los vecinos. Un ejemplo: los mercaderes no pagaban impuestos desde la mar hasta León y los marineros y barcos quedaron exentos de tasas en todos los puertos del reino. El de Avilés fue, además, el puerto principal de Asturias y León para la importación de sal, que era casi el único medio entonces para conservar los alimentos. Con la sal llegaron otras cargas: cereal, vino, telas, obras de arte...

La exposición hace hincapié en las instalaciones portuarias o en cómo Avilés se transformó en una villa señorial cuya oligarquía consumía sus fortunas en la construcción de suntuosos palacios y en el patrocinio de conventos. También dedica un espacio al barrio de Sabugo. La privatización de las marismas -la primera subasta adjudicó en 1842 a Antonio Ruiz Gómez una extensa superficie, donde montó una explotación agrícola-, las primeras reformas en la zona portuaria o la emigración americana también están en "Espacio Portus", donde no faltan guiños a la fundación de la Junta de Obras (antecedente de la Autoridad Portuaria) para regular el uso público del puerto en 1915 o la historia carbonera de los muelles.

Que el Puerto de Avilés sufre problemas históricos de calado tampoco es un secreto en el centro de interpretación de San Juan de Nieva: "Los primeros proyectos de mejora basados en presupuestos científicos datan de mediados del siglo XIX y tienden principalmente a la canalización de la ría para mejorar el calado de la barra y favorecer la navegación".

La construcción de la dársena de San Juan de Nieva o la boyante industria del vidrio en la ciudad son también ejemplos de un historia que ha ido tatuándose con nombres propios: Asturiana de Zinc, Ensidesa, Endasa... "Todas ellas contribuyeron a una nueva transformación del puerto y a una multiplicación sin procedentes de la población avilesina, pero también acarrearon un importante deterioro ambiental en el entorno de la ría", explican quienes están detrás de "Espacio Portus" en una docena de murales que componen una exposición enorme, como corresponde a la historia milenaria del puerto de Avilés.

Y todo cabe en el viejo astillero remodelado por el arquitecto Rogelio Ruiz, una nave de 352 metros cuadrados para condensar la historia de un puerto y, en un futuro, un paraíso marino abisal. Los vecinos esperan que alrededor del equipamiento florezcan negocios. Porque ahora San Juan de Nieva late con apenas medio centenar de vecinos, pero tiene un museo.

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