11 de agosto de 2019
11.08.2019
CASTRILLÓN

La crónica más lírica de la mina de Arnao

Sale a la luz un artículo sobre el pozo que publicó el poeta y periodista Ricardo Catarineu en 1899 y que destaca por su riqueza de detalles

11.08.2019 | 02:37
Visitantes, en las galerías de la mina de Arnao el pasado día 3.

Un testimonio sobre la vida cotidiana en la mina de Arnao que data del año 1899 fue localizado por el historiador y director cultural del Museo de la Mina de Arnao, Iván Muñiz. Se trata de un documento del periodista y poeta Ricardo Catarineu (Tarragona, 1868-Madrid, 1915) publicado en el diario madrileño "La Correspondencia de España". Catarineu visitó la mina de Arnao en 1899 cuando se encontraba veraneando en Salinas. Es el mismo año en que sale a la luz su poemario "Los forzados", una obra donde deja patente sus quejas por la injusticia social y un cierto sentimiento místico a favor de los pobres.

"Ricardo Catarineu, hoy bastante olvidado, fue un personaje destacado de la Generación del 98. Además de poeta, periodista y traductor, en Madrid se hizo famoso como crítico teatral con el seudónimo 'Caramanchel'. En el verano de 1899 se encontraba en Salinas y, como hacían muchos veraneantes, decidió visitar la mina de Arnao. Contó con dos guías de excepción, el director Martín Flathe y el ingeniero Julio Monreal", explica Iván Muñiz.

El periodista y escritor bajó en la jaula a las galerías y presenció los trabajos de extracción del carbón en la mina submarina castrillonense. "Catarineu describe el sistema de descenso en la jaula y otros detalles técnicos de la mina, pero lo que dota a su crónica de un enorme valor es que su ojo está más centrado en los apuntes de la vida cotidiana. El poeta recorre las galerías con un candil y se fija en las costumbres y ropajes de los mineros. Catarineu escribe que los mozalbetes de Arnao llevan la espalda al desnudo, pantalones azules remangados y alpargatas", explica Muñiz.

La crónica del periodista también hace referencia a los accidentes en la mina. "Los accidentes en el pozo son un aspecto que ha permanecido en la sombra. El poeta no duda en alabar los esfuerzos de los directores por hacer el trabajo más llevadero pero relata que, en sólo dos días, los anteriores a su visita a la mina hubo dos accidentes. Un atropello con una vagoneta y el estallido de barrenos que hirieron a dos mineros", indica el director del museo.

El mar es otro elemento que destaca en su crónica. "En la profundidad de las galerías podía escucharse el runrún de las olas que apenas suenan ya pero conmueven más que en la misma playa", dice Catarineu. El poeta y periodista también visita la zona de la mina en la que se encuentra la placa que recuerda la visita de la Reina Isabel II a la mina de Arnao en el año 1858. "Era inevitable que le mostrasen la placa, porque la bajada a las galerías de la Reina Isabel II fue uno de los hitos de la historia de Arnao. El poeta explica en su crónica que la placa se encontraba en una zona de la mina ya entonces abandonada".

Iván Muñiz sostiene que el testimonio de Ricardo Catarineu "es uno de los más relevantes sobre la mina de Arnao". "Es conciso y directo y no evita admitir que la mina le dejó impactado", concluye el historiador.

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