14 de agosto de 2019
14.08.2019
Consecuencias del limbo legal de ciertos vehículos en boga

Multan con 90 euros al niño a bordo de un patinete eléctrico accidentado en la Cámara

El padre reseña que los municipales "fueron corporativistas" porque obviaron hacer la prueba de alcoholemia al conductor: "Se identificó como policía nacional"

14.08.2019 | 02:37
La esquina de las calles de la Fruta y la Cámara en la que tuvo lugar el accidente.

La Policía Local multó con 90 euros al menor de diez años que colisionó en la confluencia de la calle La Cámara y la Fruta con un Nissan Qashqai cuando manejaba un "hoverboard" (una especie de patinete eléctrico), sobre las cuatro de la tarde del pasado sábado. La sanción administrativa se basa en la apreciación de los agentes, que aseguran que el niño iba en sentido contrario a la marcha por la calle La Cámara, es decir ascendente, y sin casco, conduciendo un vehículo de movilidad personal que la Dirección General de Tráfico tipifica como de tipo A -es decir, que alcanza hasta 20 kilómetros por hora y pesa igual o menos 25 kilos- cuando se produjo el accidente. Una tesis que el padre del niño implicado niega. "No colisionó, fue atropellado", critica el progenitor amparándose en el matiz de que su hijo no circulaba en un patinete eléctrico sino en un "hoverboard", un artilugio de tres ruedas similar a un kart y con una batería eléctrica que le permite alcanzar una velocidad de diez kilómetros por hora.

El matiz que introduce el padre es importante, pues implicaría que el menor no iría en un vehículo, como afirman los agentes, sino que estaría usando un juguete y por tanto sería un peatón más, invalidando la creencia de que iba a contra dirección. "No se nos ocurriría pensar que un niño en patines, en vez de subir La Cámara, tiene que dar la vuelta por la calle Cabruñana y bajar por Julia de la Riva y San Francisco para llegar al Ayuntamiento", argumenta el padre para fundamentar su postura.

El progenitor denuncia un "trato corporativista" de los agentes que acudieron al accidente, ya que según relata el implicado, al conductor del Nissan Qashqai, que se identificó como Policía Nacional, no se le practicó la prueba de alcoholemia, una práctica recomendada en caso de accidente de tráfico, pero no obligatoria y que en todo caso, es potestad del agente.

"No colisionó, sino que fue atropellado", insiste el tutor del pequeño, que considera que la velocidad a la circulaba su hijo era "responsable" ya que "iba cuesta arriba y con la batería en reserva". Sí que critica el padre que el conductor del turismo "iba a una velocidad respetable para ser zona peatonal". Y añade que "el conductor reconoció que no había visto al niño". "El coche quedó en posición de giro inconcluso, alrededor de 45 grados", documenta el padre del menor sancionado con la multa de 90 euros.

"Los agentes dijeron que todo era culpa del niño, delante suyo y poniéndolo cada vez más nervioso, en base a una ley que había sido publicada ese año por la cual debía tener seguro, permiso de circulación y matrícula y que éramos los responsables de los daños del coche", relata el padre refiriéndose a la tesis de los policías. "Me dijeron que tenía la obligación de llevar seguro, permiso de circulación y matrícula", añade.

"Fueron recriminatorios", profundiza el implicado, que negó la existencia de dicha ley, y que según lo que cuenta, los agentes tomaron de todas formas los datos del "hoverboard", que quedó guardado en el almacén de una cafetería del Parche al tiempo que al niño le trasladaban al Hospital San Agustín por precaución. "Estaba nervioso y en la ambulancia sufrió una crisis de ansiedad. Decía que iba a ir a la cárcel", asegura el padre que decía el niño.

Critica el implicado que a las seis de la tarde, y sin haberle sido notificado, el juguete del pequeño fue requisado por los agentes. Fue a las 21.30 horas cuando la Policía Local se puso en contacto con el progenitor para pedir el DNI de su hijo. "Le pedí su número de agente y colgó. No preguntó por el estado de salud de mi hijo", describe. Recibiría una llamada más de otro agente al que sí le facilitó el dato, sin obtener, a pesar de que dice que lo volvió a solicitar, el número de placa. El padre habla de una tercera llamada del inspector de turno de atestados, que "fue más amable".

Ya el lunes, el progenitor se acercó a la comisaría de la Policía Local de Avilés para recoger el "hoverboard". Lo que se le entregó fue la multa que implica una sanción de 90 euros por "circular en monopatín o vehículo similar invadiendo carriles de circulación", según la versión del padre del niño accidentado.

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