21 de agosto de 2019
21.08.2019

"Se la llevó un golpe de mar, no se podía prever", afirma el novio de Dévora Salas

El dispositivo de búsqueda de la mujer que cayó al mar el lunes de madrugada en Arnao continúa hoy después de que el viento dificultara las tareas ayer

21.08.2019 | 01:33

"Habíamos venido más veces a pescar. Se la llevó un golpe de mar, no se podía prever, fue una cosa inevitable", señaló ayer Borja Ovies, pareja de Dévora Salas Blanco, desaparecida en la madrugada del lunes cuando pescaba en la punta del Pical en Arnao. El joven, natural de Avilés y que se había mudado a Luanco desde hace unos meses desde Candás, visitó ayer la zona donde vio como desaparecía la mujer hace apenas dos días. Se trata de la segunda vez que lo hace, para tratar de ayudar a los servicios de emergencia en el dispositivo de rastreo de la joven, que ayer, dificultado por las rachas de viento, volvió a ser infructuoso. La búsqueda, que ha sido reaunudada hoy a las 10 de la mañana, se amplía y se peinará la zona desde el puerto gijonés de El Musel. Las condiciones del mar dificultan hoy las labores. 

Ovies señaló, entre otros detalles, que la desaparecida tenía en su riñonera los móviles de ambos, además de las llaves de casa, de ahí que tuviera que ir en busca de la tercera persona que había ido esa noche con ellos al Pical, pero que no bajó a las rocas, para poder llamar a los servicios de emergencias. Según ha podido saber este periódico, la Guardia Civil tiene en su poder unas imágenes que corroboran esta versión, en las que no se ve la caída, pero sí como el chico, nervioso trata de buscar a Dévora Salas y al no encontrarla sale corriendo en busca de ayuda.

"Podríamos estar buscando a los dos, a él la ola lo dejó sentado en la roca", señaló la madre del joven, Nuria Fernández, que ejerció de portavoz cuando la emoción pudo con Ovies. La mujer señaló que la pareja se planteó ir a Munielles esa noche, por el oleaje, pero finalmente se decidieron por el Pical, donde habían estado en los anteriores días buscando percebes. "Habían encontrado una roca muy rica y decidieron volver a ella", comentó Fernández.

Cuando ocurrió el accidente se encontraban en una zona escalonada, no escarpada, según explica el propio Ovies. "En ese tipo de acantilados, en pendiente hacia el mar, es más fácil que suba una ola más fuerte en un momento dado, que en una zona más vertical", comenta un pescador que frecuenta la zona en la que ocurrió el incidente y que se trata de un lugar habitual para los aficionados, tanto para pescar con caña como para marisquear.

Dévora Salas y Borja Ovies llevan apenas unos meses como pareja, desde el pasado mes de noviembre. Les une la afición por la mar, que compartieron la fatídica noche de la desaparición de la mujer, de alrededor de 35 años, que tiene un hijo de 13 años, que se encontraba en Luanco con ella y del que se han hecho cargo familiares de la desaparecida, y una de 16 años, que se encontraba pasando unos días en Madrid, de donde es natural Dévora Salas.


Cuando parecía que la mar mejoraba ayer para permitir una búsqueda más exhaustiva, el fuerte viento del este que entró a primera hora de la tarde en la costa hizo que los GEAS (Grupo Especial de Actividades Subacuáticas) tuvieran que retirarse tras tan solo unas horas de rastreo, las primeras, ya que el lunes no pudieron entrar por el estado de la mar. También se tuvo que retirar una lancha motora de Cruz Roja, que por su tamaño puede acercarse más a las rocas, pero que, también por su fragilidad, es menos resistente al viento. La principal esperanza de encontrar a Dévora Salas pasa ahora por una cueva ubicada en la zona de la caída, a la que los buzos no han podido todavía acceder. 

La búsqueda se realizará por tercera jornada por tierra, mar y aire y la zona se amplía desde el puerto gijonés de El Musel hasta Arnao aunque, debido a las condiciones de la mar y la escasa visibilidad, hoy no esta prevista la participación de los GEAS (Grupo Especial de Actividades Subacuáticas) de la Guardia Civil. Según ha informado el Servicio de Emergencias del Principado (SEPA), previsiblemente este grupo intentará de nuevo mañana, si la meteorología lo permite, realizar inmersiones en la zona donde se vio por última vez a la desaparecida, arrastrada por una ola desde el pedrero donde pescaba junto a su pareja.

Falsa alarma

Una llamada alertó de un posible avistamiento en Salinas de algún objeto o prenda que podría relacionarse con la desaparecida, pero fue una falsa alarma. "Podía tratarse de una gaviota", comenta Francisco Barreñada, jefe de Bomberos en la zona. "Muchas veces, las personas avisan de cosas que, en circunstancias normales no les daría importancia, pero al haber una persona desaparecida lógicamente llaman al 112", explica Barreñada.

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