01 de septiembre de 2019
01.09.2019

Rivero busca a su millonario

El ganador del gran premio del viernes había logrado el martes 8,99 euros con una apuesta doble l "Nadie sabe quién es", dice el lotero

01.09.2019 | 01:41

Lo que sucedió el viernes fue como un cuento maravilloso: no hubo hadas, ni genios, ni lámpara. Lo que realmente hubo fue un afortunado entre casi 32 millones de apostantes, el cliente que ganó un millón de euros tras sellar un boleto del Euromillones en una administración-bar ubicada al final de la calle Rivero. "¡Qué poca probabilidad!", exclamaba ayer José Antonio Vázquez, el feliz lotero. Nadie sabe quién es el agraciado.

En este cuento feliz, una persona cualquiera selló el lunes una apuesta 2 por 1 y, al final de la semana, se convirtió en rico. Así, como si nada. "Es curioso, el viernes ganó un millón. Pero el martes, con la misma apuesta cruzada, ya había logrado 8,99 euros", sonríe Vázquez, el orgulloso administrador que volvió a hacer rico a uno de sus clientes y que ayer sábado se pasó la mañana atendiendo felicitaciones. "El primer millonario de esta administración fue en 2007, con una Primitiva de los sábados: se llevó 1.373.329 euros. Fue el 22 de diciembre, cuando cayó en esta misma calle el Gordo de la Lotería. Lo recuerdo muy bien", cuenta Vázquez. "Aquel ganador sigue jugando cada semana", asegura el lotero que atiende a la prensa y a un cliente casi al tiempo.

"Lo del premio millonario lo vieron en LA NUEVA ESPAÑA y no pararon de llamar", decía Vázquez un minuto antes de que Luis Acosta entrase en su local, que tiene nombre de cabaña de madera pobre y marítima (bohío). "Bendito sea Dios: un millón", dice Acosta, que es turista ceutí en Avilés, con una gran sonrisa. "Aparcamos aquí al lado. Venía a comprobar si era yo el rico, pero no", bromea el visitante, que luego coge Rivero con su esposa y se da un garbeo hasta el Parche.

"Es millonario, pero menos. El 20 por ciento se lo lleva el Estado", aclara Vázquez, que asegura que desconoce quién de los suyos es el afortunado. "Además, pueden llegar al mostrador, poner el boleto debajo de la máquina y saberlo ellos solos, sin necesidad de decirlo a nadie", cuenta. "Lo que tiene este juego es que siempre toca, pero la probabilidad es cortísima", admite el lotero. Asegura que el lunes hubo 31.832.255 apuestas. "Sólo una con un millón". Y encima, de Avilés. Hace dos semanas pasó lo mismo en Las Vegas. Los millonarios suertudos son muchos por la comarca. "Y eso eleva el nivel de ventas", explica Vázquez que apunta que en la administración que regenta -en realidad, en todas- sólo pueden abonar premios de hasta 20.000 euros. El millonario sólo tiene llevar el cupón al banco para serlo de facto.

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