03 de septiembre de 2019
03.09.2019

El fin del coque cierra una época

El apagado de baterías, que comenzó ayer con la número 8, acaba con más de seis décadas de destilado de carbón en la ciudad l El proceso concluirá a finales de mes

03.09.2019 | 01:24

Las baterías de coque de Arcelor-Mittal, una instalación emblemática para la industria avilesina, llegan a su fin tras décadas de funcionamiento. En un principio fueron diez las dispuestas para el destilado de carbón que permite obtener el combustible que alimenta los hornos altos. Sin embargo, poco tiempo después, dos de aquellas baterías quedaron anuladas. Así que son ocho las que ayer lunes han iniciado su último mes de vida. El primer carbón destilado en Avilés salió en febrero de 1956; el último está previsto que lo haga el próximo día 30. O sea, 63 años de historia están a punto de acabar. Los trabajadores aplauden que sea "por traslado" de personal y no sólo "por derribo". La nueva planta estará ubicada en Veriña (Gijón).

La plantilla de la batería Número 8 comenzó ayer la maniobra de apagado de esta porción de la instalación. Estos primeros pasos consisten en vaciar los hornos correspondientes a esta batería -son 40-. Este deshornado es el proceso previo a la carga de los artilugios que convierte el carbón en coque. Esto ya no se va a realizar nunca más. O sea, las baterías reducirán entre ayer y el próximo martes -según las previsiones- un octavo su producción.

Los trabajos seguirán esta misma línea la próxima semana, tras la celebración de la Santina. Para entonces, el ataque se producirá sobre la batería Número 7: deshornado, fin de carga y anulación de tuberías, válvulas y otros elementos productivos anexos. La tarea es ardua porque la destilación es una operación compleja: aparte de sacar carbón preparado, los residuos (gas rico) generan productos secundarios (desde alquitranes a naftalina).

La tercera semana de este mes de septiembre -la que comienza el lunes día 16- es el que está reservada para las baterías Números 5 y 6. Así se completará la mitad de la instalación. La coquería avilesina está organizada de tal modo que las baterías que van de la 1 a la 4 funcionan en paralelo, al igual que sucede con las que van de la 5 a la 8. Esto se vio a mediados de octubre pasado, cuando se incendió una cinta transportadora. En los primeros días previos al siniestro, sólo estaba afectada la mitad de la infraestructura.

Las operaciones de apagado y deshornado de cada elemento seguirán en la semana del día 23. Para entonces, lo que está previsto es que los operarios se lancen a por las baterías que van de la 1 a la 4. En este caso, por orden consecutivo, es decir, primero la 1, después la 2 para terminar en la 4. Mientras se va procediendo al apagado de cada una de las secciones de la fábrica que marcó la imagen y el desarrollo de la ciudad, los operarios van a ir anulando los elementos precisos para la fabricación de carbón destilado. El plan es que el día 30 las baterías dejen de producir carbón para siempre en Avilés.

El desmantelamiento

Sin embargo, Arcelor no tiene previsto dar por finalizada la operación hasta el 31 de diciembre. Una veintena de trabajadores formará un retén en la destilería a partir del día 1 de octubre con varios fines: atender los camiones de Química del Nalón -que van a seguir reciclando su agua pesada en las instalaciones correspondientes de la fábrica de coque- y, además, para encargarse de que la zona anulada quede fuera del posible tránsito, es decir, evitar accidentes posteriores. Tras el 31 de diciembre, la Sociedad Española de Participaciones Industriales (Sepi), que es la propietaria de la gran parcela que dejará libre el final de las baterías, cobra todo el protagonismo. Como adelantó este periódico, esta sociedad se encargará de la limpieza del suelo industrial excedente con el asesoramiento de Arcelor-Mittal. La operación será sobre toda la finca de baterías, menos en la depuradora, que queda en manos de Química del Nalón, el primer inquilino de la nueva época.

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