04 de septiembre de 2019
04.09.2019

La popular juguetería Majafrán cierra por jubilación: "Es momento de descansar"

"Lo mejor de este trabajo es la sonrisa de los niños", dice María Eugenia García, hija del fundador de la empresa, que llegó a tener tres tiendas

04.09.2019 | 03:27
María Eugenia García y María Jesús González, ayer, junto al payaso de la puerta de la juguetería de Rui Pérez.

Los Reyes Magos se quedan sin uno de sus principales almacenes en el centro de Avilés. Tras 58 años abierta al público, la juguetería Majafrán planea el cierre de su última tienda, la de la calle Rui Pérez. "Es momento de descansar. Me da mucha pena pensar en el cierre, pero estamos en tiempos difíciles para el comercio de proximidad y todos merecemos la jubilación", explica María Eugenia García del Río, tras toda una vida detrás del mostrador del negocio que impulsó su padre, que desde el lunes tiene colgado el cartel de "liquidación por jubilación".

La primera tienda de Majafrán fue abierta por Eugenio García y Mercedes del Río en 1961, en la calle Rivero. "No era una juguetería como ahora, sino un bazar. Había de todo: vajillas, cuberterías... y también cochecitos y algunos juguetes", relata la hija. Un año después, abrió el comercio de Rui Pérez. Con el tiempo llegó la especialización en la juguetería y, también, la inauguración de la tienda de Piedras Blancas (Castrillón). "Era un momento en el que Avilés tenía muchos niños y se compraba diferente. La gente iba mucho a las tiendas de barrio y no había internet ni grandes superficies", relata, con melancolía.

También llegó la participación de la familia. Contando a María Eugenia, llegaron a ser cuatro hermanos trabajando en las tiendas. Además, tuvieron hasta cuatro empleados. La última, María Jesús González, dejó el sábado la tienda tras 38 años. "Con el cierre de Majafrán se va un negocio mítico de Avilés", explica junto al icónico payaso del establecimiento de Rui Pérez la última empleada.

Desde el lunes, la juguetería tiene colgado el cartel del "liquidación por jubilación" y ofertas con descuentos. "De momento, no sabemos cuándo será el cierre. Incluso existe la posibilidad de encontrar relevo para la tienda", afirma García, para quien la tristeza por la marcha es doble. "Me gusta mucho el trato con el público y me apena dejarlo. También siento más lástima porque es un negocio fundado por mis padres", lamenta la empresaria, de 66 años.

Ahora, tras toda una vida surtiendo de regalos envueltos con el popular papel naranja con animales de colores a varias generaciones de avilesinos, cuando García echa la vista atrás asegura dejar muchos clientes que ya son amigos; cómicas anécdotas, como las peleas navideñas por los juguetes del año; y, sobre todo, muchas sonrisas entre los más pequeños: "Eso es lo mejor de este trabajo".

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