11 de septiembre de 2019
11.09.2019

Un comercial afronta dos años y medio de prisión por hacerse pasar por dentista

El hombre incuso practicó varios implantes en la clínica de un odontólogo que también será juzgado

11.09.2019 | 17:24

A juicio por operar sin titulación. Un comercial afronta dos años y medio de prisión por hacerse pasar por dentista y poner implantes dentales a varias personas. Además, también se sentará en el banquillo de los acusados un compinche, que sí tiene titulación como odontólogo, y que le dejó su clínica en Avilés para que realizase las intervenciones. Los hechos serán juzgados mañana a las 9.30 horas en el Juzgado de lo Penal número 1 de Avilés.

La Fiscalía sostiene lo siguiente:
A la fecha de los hechos, 2014, el acusado era comercial en Asturias para un entidad y entre sus funciones se encontraba la de explicar a los dentistas cómo se usan las herramientas necesarias para colocar los implantes dentales que la propia empresa fabricaba. También que carecía de titulación de médico especialista en estomatología o de licenciado en odontología, limitándose a ser un delegado comercial.

Pese a ello, el acusado contactó por medio de un tercero con la víctima, a quien ofreció la posibilidad de ponerle implantes dentales. El afectado, desconociendo que éste carecía de la cualificación necesaria para ello, accedió. Así, en marzo de 2014 fue intervenido en la clínica del otro acusado, en Avilés, de forma tal que éste segundo, a pesar de que sí tenía todas las titulaciones necesarias para actuar, se limitó a poner la anestesia. Aunque sabía que el primer era un comercial, consintió y permitió que colocara los 10 implantes previa extracción de piezas dentales a la víctima. De esta forma, el comercial fue quien llevó a cabo la intervención, haciendo así ante el propietario de la clínica una demostración de la colocación de implantes.

La intervención realizada por el acusado fue realizada sin observancia de la "lex artis", de forma tal que le ocasionó las siguientes secuelas: La pérdida de cinco piezas dentales que conllevan un perjuicio estético y funcional, tanto en la alimentación, como en la fonación, dificultad para la misma dado que no presenta ni arcada dental superior ni inferior. La pérdida de varios implantes colocados por el acusado, quedando agujas en dichas zonas, alguna oquedad e implantes mal colocados; además de estrés postraumático.

La víctima requirió para su rehabilitación de varias cirugías para la implantación de hueso y colocación de una prótesis dental; al tiempo, se debe extraer material extraño en arcada superior e inferior.

El Ministerio Público sostiene también que estos hechos no eran la primera vez que ocurrían, ya que, en enero de 2014, el comercial había prestado sus servicios como implantólogo a otra víctima, que se sometió a dos intervenciones en las que el otro acusado, el que sí tiene título, le extrajo la dentadura superior e inferior y el comercial le colocó 11 implantes ante la presencia y bajo consentimiento del propietario de la clínica.

Además de ello, el comercial, que residía en Gijón, utilizó una de las habitaciones de su vivienda como clínica dental, lugar donde atendió a pluralidad de pacientes, a quienes recibía de bata blanca a fin de simular una profesionalidad que no ostentaba.

Por todo ello, la Fiscalía considera que el comercial incurrió en u ndelito de intrusismo y otro de lesiones por imprudencia grave, por lo que pide para él una pena de 2 años y medio de cárcel. Para el propietario de la clínica una pena de cárcel de 1 año y medio por un delito de intrusismo. Asimismo solicita 50.000 euros de indemnización a la víctima que se sometió a la intervención, una indemnización aún por determinar para otro de los afectados y 90 euros para una tercera víctima.

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