13 de septiembre de 2019
13.09.2019

En el Niemeyer hubo una estafa piramidal, afirma el fiscal: "El fin no justifica los medios"

Los cuatro acusados niegan trama alguna y haber perjudicado a la Fundación y sostienen que no puede haber malversación porque la entidad "era privada"

13.09.2019 | 01:23
Por la izquierda, los acusados Natalio Grueso, Judit Pereiro y José María Vigil.

El juicio del "caso Niemeyer", que echó andar el 18 marzo, quedó a última hora de la tarde de ayer visto para sentencia tras una sesión maratoniana, la número 26, en la que las partes mantuvieron las mismas posturas que vienen defendiendo desde los inicios. Para la Fiscalía, en los primeros años de gestión del proyecto cultural avilesino se produjo "una estafa piramidal de toda la vida". El fiscal Alejandro Cabaleiro reprochó a las defensas haber "intentado generar confusión en este proceso". "Estamos aquí por unos hechos muy concretos. La defensa de Natalio Grueso (el exdirector del Niemeyer y principal acusado) ha tratado de introducir que lo importante no es de lo que se le está acusando, sino la labor cultural que lo justifica todo. Aquí no estamos valorando si Avilés está o no en el mapa gracias a la labor de una persona, sino si una persona se extralimitó de sus funciones. El fin no justifica los medios", señaló Cabaleiro durante la exposición de su informe. Y aseveró: "Grueso confundía el dinero público con el privado".

El Ministerio Público y la acusación particular, que ejerce Alejandro Riera en nombre de la Fundación del Niemeyer, piden 11 años de cárcel para Grueso al ver probado que cometió un delito continuado de malversación, falsedad en documento mercantil y otro societario, este último en relación con un delito de insolvencia punible. Para el agente de viajes José María Vigil solicitan ocho años como supuesto autor de un delito de estafa y cooperador en otro continuado de malversación, ambos en relación con delitos continuados de falsedad; dos años y medio para la exmujer de Grueso, Judit Pereiro, como presunta cómplice de un delito continuado de malversación; y dos años y tres meses de prisión para el exsecretario de la Fundación del Niemeyer, José Luis Rebollo, como cooperador de delito societario.

Las defensas sostienen que tras el "caso Niemeyer" no hay delito alguno y piden la absolución. Los cuatro letrados niegan trama alguna, sostienen que todos los servicios prestados por Viajes El Corte Inglés puestos en duda en la investigación se prestaron y rechazan que los acusados se haya beneficiado de la entidad. Es más, rechazan que haya malversación porque a su modo de ver la Fundación del Niemeyer es de carácter privado, y no pública como sostienen las acusaciones, y que Natalio Grueso no era un funcionario. Si no hay autor, no puede haber cooperadores ni cómplices, incidieron todos los letrados de la defensa.

Cabaleiro, en cambio, concluyó que en la Fundación del Niemeyer "se utilizó dinero público para fines privados" (malversación) y se falsearon sus cuentas ocultando la realidad económica de la entidad a los patronos. El representante del Ministerio Público extendió sus reproches a los políticos: "El Gobierno del Principado, cuando crea la Fundación, puso todas las bases posibles para que esto fuera realizable", con un diseño de "confusión absoluta". Fue tajante: "Las administraciones tienen que funcionar de una determinada manera, pero tratan de huir para favorecer los intereses de satisfacción política del gobernante del momento. Tenemos unos estatutos que no responden a la realidad, que dicen que (la del Niemeyer) es una fundación de carácter privado. Nunca fue una fundación privada".

El fiscal se refirió a los patronos que declararon como testigos en el juicio. "Fue desolador el comportamiento que tuvieron los miembros del patronato y la propia presidenta, no les importaba nada más que vender en prensa que la Fundación Niemeyer traía a Woody Allen y a Brad Pitt. El patronato está para controlar la gestión y eso no se hizo nunca. Era difícil pero se puede hacer, si se quiere", sentenció.

El Ministerio Público considera que durante la etapa inicial de la Fundación del Niemeyer "Natalio Grueso sabía que no se controlaba nada" y defendió que la posterior revocación de subvenciones "no fue una persecución política" sino que se encontraron contradicciones que justificaron la revocación de las ayudas públicas. "Natalio Grueso puede irse a Tailandia o a Groenlandia, siempre que diga por y para qué. No estamos diciendo si traer a Woody Allen por lo que haya costado está bien o no, se trata de decir la verdad", señaló Cabaleiro. Sobre el relato de Grueso, que expuso a lo largo del juicio que despachaba directamente sobre los asuntos del Niemeyer con el expresidente del Principado Vicente Álvarez Areces, apuntó: "Echar la culpa a personas fallecidas es muy habitual en este país".

La misma tesis defendió Alejandro Riera, que representa a la Fundación del Niemeyer, y que pide en concepto de responsabilidad civil 1,1 millones de euros a los acusados.

El abogado de Grueso, Fernando Burgos, negó trama alguna . Reconoció que hay cargos de la empresa de viajes que nunca debieron ser cargados al Niemeyer pero incidió en que son "errores no imputables penalmente" que se pueden deber a la "falta de cobertura administrativa de la Fundación". "Estamos hablando de más de 2,5 millones de euros de facturación (de Viajes El Corte Inglés) y de errores por 5.000 euros. No parece que haya intención cuando se trata de casos tan puntuales y cantidades tan exiguas", señaló el letrado.

Para Cabaleiro, en cambio, "no son errores, se hizo aposta". "Duele escuchar que son cantidades insignificantes. Es dinero público y tiene que ser tratado con la máxima lealtad", subrayó el fiscal.

El letrado de Grueso reiteró que no hubo perjuicio económico para la Fundación del Niemeyer por los errores en la contabilidad y que en 2009 se regularizó la situación. "En 2010 se produce un error contable, no una trama de altas finanzas. Todo el cierre de 2010 lo hizo la empresa del señor José Luis Rebollo, que tiene acreditado su esfuerzo por aclarar los desajustes", apuntó Fernando Burgos.

José Luis Rebollo, el exsecretario de la Fundación del Niemeyer y que se representa a sí mismo en el procedimiento, subrayó que "se hicieron las cosas bien" por parte de su despacho, que informó de todo al patronato y que pidió a sus miembros de forma reiterada la puesta en marcha de una comisión ejecutiva para controlar la administración del Niemeyer. "Los patronos eran negligentes y vagos, por eso no se hizo la comisión", espetó al tribunal para, a continuación, atribuir "el desorden contable a la señora Mochales" (la encargada de la contabilidad del Niemeyer en los primeros años). De haber un autor en el "Caso Niemeyer", "que no lo hay, debería ser la presidenta del patronato", dijo el letrado. El fiscal considera que Rebollo "trató de encubrir" las cuentas de la entidad, que no se correspondían con su imagen fiel, y "colaboró con la gestión de Natalio Grueso".

Antonio Pineda, representante del exagente de viajes de El Corte Inglés José María Vigil, subrayó que su representado "no se ha metido un duro en el bolso". Vinculó los errores de facturación a la "complejidad del sistema de facturación" de la empresa e incidió en que si hubo cambios de nombres en los cargos de algunos servicios del Niemeyer fue por petición de la Fundación, algo "habitual" por parte de las empresas. "No se sostienen las acusaciones", subrayó Pineda.

Lo mismo defendió el letrado José Luis González Armengol, que representa a Viajes El Corte Inglés como responsable civil subsidiario (la Fundación reclama 1,1 millones de euros). Tras casi ocho horas de sesión, el juicio del "Caso Niemeyer" quedó visto para sentencia. Ninguno de los acusados ejerció el derecho a la última palabra.

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