08 de noviembre de 2019
08.11.2019

"Pudo ser un despiste", aseguran los patrones acusados por un accidente en un barco

"Seguramente me golpeó el salabardo", afirma la víctima, que reconoció ante el juez que no recordaba el suceso, ocurrido en Luarca en 2015

08.11.2019 | 03:03
Los acusados, ayer, en el Juzgado.

Un posible despiste. Ese es, para los dos patrones de un barco gallego acusados de un delito contra la vida y la salud de los trabajadores con un delito de lesiones por imprudencia grave por un accidente laboral ocurrido en un pesquero coruñés frente a la costa de Luarca en febrero de 2015. Así lo aseguraron ambos ayer en el Juzgado de lo penal número 1 de Avilés, donde tuvo lugar la primera de las dos sesiones (la segunda será hoy a las 9.30 horas), en las que se tratarán de esclarecer los hechos de un suceso que se saldó con un herido grave y por el que los dos marineros se enfrentan a dos años y medio de prisión e inhabilitación.

Según explicaron los dos patrones a preguntas de la Fiscalía y de la defensa, ninguno de ellos fue testigo presencial del accidente, presuntamente ocurrido por un golpe del salabardo (red de pesca que se sumerge y levanta de manera mecánica) con el que estaba trabajando. Ambos señalaron que la seguridad de los trabajadores en cubierta, en el momento de los hechos, al no estar ellos presentes, recaía sobre el contramaestre, que fue el trabajador accidentado. Asimismo, coincidieron en que la tripulación estaba dotada con el equipamiento de seguridad pertinente y que habían recibido la formación en materia de prevención de riesgos necesaria para sus labores. También que el barco cumplía con todos los requisitos de seguridad.

En la sesión celebrada ayer también compareció la víctima, que aseguró no recordar los hechos. "Seguramente, en algún momento me golpeó el salabardo", explicó el trabajador a preguntas de la Fiscalía, que también afirmó que realizaba esa misma tarea "entre 15 y 20 veces" por jornada laboral y que nunca antes había sufrido ningún percance.

Asimismo, declararon también otros tres miembros de la tripulación en calidad de testigos. Todos afirmaron que la manipulación del salabardo es una labor cotidiana en sus trabajos y que nunca habían visto un accidente como el ocurrido en febrero de 2015.

Según el escrito del Ministerio Público, en el accidente la víctima sufrió la rotura de una vena y una arteria en un antebrazo; un traumatismo en el brazo derecho con subluxación de codo; un traumatismo craneoencefálico con pérdida de conocimiento y arrancamiento de cuero cabelludo; por los le quedaron como secuelas limitación en la extensión y dolor en la mano y perjuicio estético.

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