10 de noviembre de 2019
10.11.2019

La factoría de San Juan de Nieva producirá cinc en tres instalaciones cuando acabe su expansión

10.11.2019 | 12:19

La de San Juan de Nieva pasa por ser la segunda fábrica más grande del mundo de cinc, la primera está en Corea del Sur y la tercera y la cuarta, en China, si bien al respecto de estos datos hay que hacer cautela dado el secretismo que impera en el gigante asiático. Así mismo, es la única fábrica de cinc en España dentro de un mercado mundial: exporta tres de cada cuatro toneladas que produce. La planta da empleo a casi 1.200 personas, 750 trabajadores de plantilla más 400 de contratas, y es la responsable de la tercera parte de los tráficos del puerto de Avilés.

Esos son, a grandes rasgos, los números que hacen de Azsa uno de los baluartes de la industria regional. El anuncio de la próxima inversión de 100 millones de euros para construir una moderna nave de electrólisis evidencia la apuesta territorial de la empresa y ratifica la vocación de crecimiento que caracteriza a Asturiana de Zinc desde su fundación en 1957. El objetivo de la inversión no es tanto la ampliación de capacidad –casi insignificante, 10.200 toneladas más al año sobre un total de 526.000 logradas en 2018– como la modernización.

La lectura correcta es que Azsa da un paso atrás para saltar hacia adelante: las dos naves de electrólisis más antiguas (datan de 1960 y 1974) serán desmanteladas y su producción asimilada por la que ha de ser construida. Aparte de espacio (el que ocupan actualmente las naves cuya actividad cesará), Azsa obtendrá ahorros energéticos al implantar una tecnología más moderna –la mejor disponible en el mundo– y mejoras ambientales y de seguridad laboral relacionadas, también, con los nuevos equipos a instalar. Toda la ingeniería y la gestión del proyecto se desarrollará con recursos propios de la factoría y de su división tecnológica, AdZ Tecnología.

Cuando la nueva nave de electrólisis entre en servicio, Azsa producirá cinc en tres instalaciones: la ahora proyectada, la llamada nave C (inaugurada en 1991) y la nave D (de 2001). Esta inversión permitirá a Azsa, según la propia empresa manifestó hace unos días, "enfrentarse de una forma más sólida a los nuevos retos que la industria del zinc tendrá en el futuro (principalmente consumo energético, desarrollo sostenible y gestión de residuos) y es una apuesta clara por el mantenimiento de la actividad industrial en Asturias". Ese es el objetivo del pretendido salto adelante.

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