25 de noviembre de 2019
25.11.2019
SOTO DEL BARCO

La inagotable fuerza de Santa Bárbara

"Nos educaron en un mensaje antirracista, antihomófobo y antimachista", aseguran las antiguas alumnas de la escuela, reunidas en una comida

25.11.2019 | 02:36
Asistentes al encuentro, ayer, antes de entrar a la iglesia de San Pedro de Soto del Barco.

Soto del Barco, Daniel BLANCO

Cada año, sin excepción, durante los últimos 27, se citan en Soto del Barco. Las antiguas alumnas de la Escuela de Formación Profesional de Santa Bárbara se reencuentran en un día señalado y que hace brotar los recuerdos. Compañeras desde 1951 en adelante, más de 175 alumnas junto a la directora, Mercedes Gou -que se trasladó desde Barcelona para la ocasión-, así como algunas de las monjas javerianas de por entonces, disfrutaron ayer de una jornada de confraternización que comenzó con una misa en la iglesia de San Pedro y concluyó tras una comida en el Palacio de La Magdalena.

Echaron la vista atrás y recordaron lo duro que fue para ellas vivir una época rodeada de dificultades. "Salimos de la miseria hacia una oportunidad educativa que benefició a nuestros hogares, fue todo gracias a la educación recibida por Mercedes Gou y el resto de educadoras, que nos transmitieron un mensaje siempre antihomófobo, antiracista y antimachista", afirmó María Estrella Pérez "Trelly", organizadora. A la cita acudieron exalumnas de diversas partes de España, pero también desde Suiza y Alemania. "Hacemos todo lo posible por verlas porque ellas dicen que les cambiamos la vida, pero ellas nos han dado mucho siempre, son unas personas estupendas", dijo Mercedes Gou. "Siempre que podamos, estaremos presentes", añadió.

Gou fue destinada a Soto del Barco para hacerse cargo de la dirección de la escuela. Le marcó de por vida. Su fuerte unión con sus alumnas explica a la perfección una de las frases más sonadas durante todo el encuentro: "Esto no lo puede entender nadie". Tras la misa, oficiada por José Antonio García Santaclara, con participación de varias de las presentes, se dio paso a una comida cargada de alegría. Fueron unas horas intensas, en las que todas las asistentes revivieron la unión de hace décadas, un "sentimiento especial". Sus vidas, con infinidad de historias a cual más sacrificadas, volvieron a ponerse sobre la mesa. Sus mejores deseos quedaron expuestos de cara al año 2020 en el que, una vez más, volverán a encontrarse: "De eso no hay duda".

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