02 de diciembre de 2019
02.12.2019

Varios detenidos tras destrozar un kiosco de Villalegre para llevarse chuches y colonia

Los cacos estrellaron un coche robado contra la tienda para acceder al interior y cogieron chocolatinas y una máquina registradora con céntimos

02.12.2019 | 02:19
La luna rota del kiosco, en primer término.

Viajaban en un coche robado, intentaron entrar en un local de Santa Apolonia, después destrozaron una luna y accedieron al interior de un kiosco en Villalegre para robar y al regresar en dirección a Avilés, sobre las 5.30 horas, fueron interceptados por la Policía Local en una rotonda. Lo cuenta Sagrario Ardura, la propietaria del kiosco que a las cinco recibió una llamada de la Policía Local en la que le comunicaron que habían entrado en su negocio "otra vez más". "Reventaron un cristal y rompieron el marco, y luego con el coche hicieron alunizaje contra una máquina expendedora -a media tarde de ayer aún se apreciaban restos del fuerte golpe-", señaló la propietaria del kiosco, que intentaba colocar el material ayudada por su hija Tamara Martín. "Se llevaron colonias, una caja de Doritos picantes, otra de Kinder Bueno y una de chocolatinas Tokke; se llevaron bien de azúcar y la caja registradora con monedas de uno y dos céntimos. También tarjetas de suscriptores de algunos clientes", señaló la afectada. "Para llevarse unos cien euros en total en mercancía, el daño causado es de más de 6.000", añadió. Todo ocurrió una hora antes de que la kiosquera abriera su negocio, como todos los domingos, a partir de las 6.00 horas.

Sagrario Ardura explicó además que los policías "ya conocían" a los cacos que entraron en su negocio y lo intentaron en, al menos, otros dos. "Los pillaron poco después, sabían que era un coche robado y fueron detrás de ellos hasta que los pillaron en la rotonda nueva de Santa Apolonia", apuntó la comerciante. Tamara Martín regresaba a su casa tras una noche de fiesta en el búho. Cuando el autobús nocturno circulaba a la altura de la glorieta de Santa Apolonia, Martín se fijó en que había "un coche blanco y una furgoneta blanca" junto a la Policía. Con esos coches huyeron tras la sustracción en el negocio de su madre, ubicado en la calle Rafael Suárez, en la zona de ruta de las sidrerías de Villalegre. "Los golpes contra la máquina expendedora -situada junto a la puerta de entrada al kiosco- fueron con un coche robado, quién si no iba a dar esos golpes con un vehículo que fuera suyo", remarca la propietaria del negocio que recibió la peor parte de los daños registrados durante la noche de ayer.

Por desgracia, no es la única vez que los cacos entran y roban en el negocio de la calle Rafael Suárez. Y los clientes lo saben. Una mujer que pasaba en coche le preguntó a Ardura: "¿Otra vez?" como si se tratara de algo casi habitual en los últimos tiempos. La propietaria del kiosco detalló entonces que el número de veces que los ladrones entraron o quisieron entrar en su negocio para robar alcanza la decena. "Solo en los últimos dos años entraron a robar tres veces", destacó la comerciante, cansada de robos en su establecimiento en el que vende, principalmente, revistas y periódicos y también bolsas de patatas fritas y chocolatinas como las que se llevaron los cacos.

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