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TOBY GOVAN | Escultor, autor de la obra en homenaje a las víctimas del nazismo

"Para crear tengo que leer las piedras, ver algo y sacar la luz que hay en ellas"

"Todas mis esculturas son de bondad, abrazos y cercanía; la última es un canto a que nadie se encuentre solo ante la barbarie"

Toby Govan, con su escultura "Abrázanos". MARA VILLAMUZA

Conoció a su mujer porque le encargó una escultura, su gran pasión. Toby Govan (Edimburgo, 1967) lleva quince años como vecino de Corvera, adonde se trasladó "por amor" y donde ha exportado el arte a través de varias obras. La próxima llegará en mayo a La Lechera con "Abrázanos", que recordará a los vecinos de Cancienes Emiliano Cadierno y Juan Suárez, víctimas del nazismo.

- Es escultor, coach ejecutivo y profesor en una academia de inglés. ¿Se considera un todoterreno?

-Todo surgió porque a los 40 años decidí no trabajar para nadie y la única manera era tener mi propia profesión. Pero con una no me bastaba para vivir, así que hago tres cosas muy distintas. Siempre he sido escultor porque mi padre era escultor y mi madre pintora y después aprendí con el coaching la importancia de estar presente, que te conozcan visualmente.

- ¿Qué faceta le gusta más?

-Ser escultor, me gusta poner mi creatividad sobre la escultura. En segundo lugar ser coach porque me gusta ayudar a las personas a ser mejores y en tercera posición estarían las clases de inglés.

- ¿Ha colaborado como coach con algún personaje relevante de la comarca?

-Sí, pero el coaching es confidencial. Hay dos o tres personas de éxito hoy en día que gracias al coaching, no gracias a mí, pero sí gracias a que necesitaban un apoyo y se propusieron metas un poco más difíciles, han hecho que con esa visión consiguieran metas importantes. El 90 por ciento de los seres humanos se ponen diariamente diez metas diarias y al final solo logran tres. Nos castigamos por las siete que no hemos hecho y no nos felicitamos por las tres que logramos. Lo ideal sería proponerse tres y una vez que lo logras ponerte cuatro y así, respectivamente.

- ¿Qué metas persigue con sus esculturas, las cuales cuentan con la particularidad de que se pueden tocar?

-Hay un objetivo clarísimo. Son esculturas para ser tocadas hoy, no para ser famoso dentro de 200 años. Muchos empresarios te dicen que hay mucho vandalismo y la pueden destrozar, pero no se puede sucumbir ante el vándalo porque impediría a los demás tocarla. El tocar es confirmar lo que estamos viendo, es un proceso muy importante. Puedes suponer que algo es redondo, pero es necesario tocar y confirmarlo.

- También transmite algo en ellas.

-Todas mis esculturas son de bondad, de abrazos y de cercanía.

- ¿Se repiten esas cualidades en la obra sobre el nazismo que estará situada en La Lechera?

-Sí. Está hecha con piedra del Naranco y tenía diferentes alturas cuando la vi, lo cual me hizo ver que podría ser una familia formada por cuatro miembros: dos adultos, un joven y un niño. Vi una oportunidad en ella cuando todos los Ayuntamientos expresaron la sugerencia de tener un tipo de recuerdo hacia el Holocausto. Me encajó con mi escultura. Para mí es un recuerdo, no un homenaje, porque hay que aprender de los errores ya que no queremos volver a pasar por ello. La título "abrázanos" con la idea de que los niños de los colegios que la vean la abracen y que sepan que sumando entre todos no se vuelvan a producir estos acontecimientos tan horribles como el Holocausto. Un subtítulo podría ser que nadie se vea solo ante esta barbarie.

- Cuenta con varias obras repartidas por el mundo, ¿ésta será especial?

-Es muy especial. Tengo esculturas en diferentes partes de España y en el extranjero, pero no tenía una grande en Asturias y tenía muchas ganas de ello. La primera fue la gota que salva al mundo, que se encuentra en la Avenida de la Asociación de Donantes de Sangre (Los Campos) y que es de 30 centímetros. Esta es la primera monumental.

- ¿Planea los proyectos o mira las piezas y a partir de ahí crea?

-La mayoría de las veces tengo que leer las piedras, tengo que ver algo y sacar a la luz lo que la piedra quiere expresar.

- ¿Tiene alguna obra ya en mente para el futuro?

-Pues sí. Hay unas piedras grandes que poseo y ya lo veo claro. Hay una especie de 'madonna' con un niño en brazos, voy a desarrollarlo. No sé donde acabará, ni por qué motivo será, pero lo veo en la piedra. Otro será seguir con las gamas de esculturas que tengo con las piedras semipreciosas como el lapislázuli y malaquita, son interesantes. Y hay otro que no sé aún como desarrollarlo, pero quiero hacer una escultura por cada uno de los poemas de Pablo Neruda "20 Poemas de amor y una canción desesperada". Es un sueño que tengo, pero aún está por hacer.

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