05 de febrero de 2020
05.02.2020

El exsoldado que sacó los ojos a la felguerina Cristina Fanjul, en régimen de semilibertad

El avilesino Fernando S. V. sólo deberá acudir a dormir a la prisión de Asturias, donde cumple condena desde hace dos décadas

05.02.2020 | 12:34
El exsoldado que sacó los ojos a la felguerina Cristina Fanjul, en régimen de semilibertad

El exsoldado avilesino Fernando S. V., condenado a 25 años de prisión por la brutal agresión a la joven felguerina Cristina Fanjul, a quien arrebató los globos oculares, ha logrado un régimen de semilibertad que le permite únicamente ir a dormir a la cárcel de Asturias, donde cumple condena. El crimen cometido en los aledaños del apeadero de Feve de avilés, en la madrugada del 6 de febrero de 2000, poco antes de las seis de la madrugada, ha quedado como uno de los más brutales de la historia negra asturiana. Ese día, Cristina Fanjul salió de un local de copas de la avenida del Conde de Guadalhorce de Avilés junto a Fernando S. V.. Se dirigieron a las inmediaciones de la estación de Feve. Allí, el joven intentó violar a la chica, de 22. Terminó arrancándole los ojos y golpeándola con una piedra.

Un guardia de seguridad le sorprendió cuando arrastraba el cuerpo para dejarlo sobre las vías. Ante la presencia del guardia, Fernando S. huyó del lugar de los hechos. Lo detuvieron ese mismo día por la tarde, en su casa del barrio de Versalles, donde dormía a pierna suelta. Sus ropas tenían manchas de sangre. En Comisaría aseguró que solo le había dado unas bofetadas a la víctima. Defendido por el penalista avilesino José Luis Arrojo, fue condenado a 25 años. Pidió el indulto, sin éxito. La víctima frustró que le dieran permisos en 2006 y 2009, reuniendo miles de firmas. Ahora disfrutará de un régimen semiabierto antes de su liberación definitiva.

Fernando S. V., el ex soldado avilesino condenado a 25 años de prisión por agredir brutalmente a la joven langreana Cristina Fanjul hace ahora veinte años, vio cumplido su deseo, en septiembre de 2009, de disfrutar de unas horas de libertad -las primeras en los más de diez que llevaba encarcelado- y reencontrarse con su familia fuera del ambiente carcelario. El reo obtuvo su primer permiso para salir de la penitenciaria con motivo de la boda de su hermano Pablo, que contrajo nupcias en el Ayuntamiento de Avilés con una vecina de la ciudad, para luego entrar de nuevo a la cárcel leonesa de Mansilla de las Mulas, donde cumplía condena.

La familia de Fernando S. V. dudó hasta última hora de que el juez de Vigilancia Penitenciaria de León concediera autorización para el viaje del preso, otorgado con carácter de extraordinario y en contra del criterio de los responsables del penal de Mansilla de las Mulas.

El juez condicionó la salida de Fernando S. V. a la prohibición de que hiciera acto de presencia en el término municipal de Avilés, lo que le impidió acudir a la ceremonia celebrada en el Ayuntamiento. No obstante, sí que pudo asistir al banquete nupcial, que tuvo lugar en un restaurante de Castrillón. Asimismo, el juez no consideró necesaria la asignación de escolta por parte de la Fuerza Pública al preso durante las horas de permiso en la región.

No era la primera vez que el agresor de Cristina Fanjul trataba de lograr beneficios penitenciarios, incluso el indulto, pero nunca antes los había obtenido, en buena medida porque las autoridades penitenciarias tenían muy en cuenta la alarma social inherente al caso. También fue notable en todo este tiempo la oposición de la familia y el entorno de Cristina Fanjul -que perdió los dos globos oculares como consecuencia del ataque del ex soldado- a la concesión de beneficios de ningún tipo a Fernando S. V., para el que desde esos ámbitos se pide reiteradamente el cumplimiento íntegro de los 25 años de condena que le impuso el juez. Incluso llegaron a recogerse doscientas mil firmas durante 2004 para oponerse a la concesión del indulto por parte del Gobierno.

La concesión de ese primer permiso a Fernando S. V. le abrió las puertas a la situación actual, en la que sólo acude a dormir a prisión, situación que se prolonga desde hace más de un año.

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