09 de febrero de 2020
09.02.2020

La asturiana que cocinó la ley contra el maltrato

Rubalcaba encargó a Mariví Monteserín liderar la novedoso norma nada más aterrizar en el Parlamento: "Sufrí mucho en las visitas a los centros de acogida y se me cayó el esquema de que las mujeres éramos libres cuando teníamos autonomía y economía"

09.02.2020 | 11:47
Monteserín en su despacho, con un ipad en primer término que capta su intervención de aquel 22 de diciembre en el Parlamento.

"Es un día importante para esta Cámara, es un día importante para las mujeres y es un día importante para la sociedad. Y lo es, señorías, porque es en las leyes como la que hoy estamos aprobando cuando la política recobra toda su razón de ser. Lo es aún sabiendo que hoy no vamos a acabar con el problema, pero sí estamos cambiando las bases de todo en Estado de Derecho que ha decidido otorgar un estatus de ciudadanía a las mujeres. Y es importante porque las víctimas de violencia de género van a encontrar al fin en el Estado la protección y seguridad para abordar sus necesidades más inmediatas, para recuperar su vida y su libertad".

Aquel 22 de diciembre de 2004, hace quince años, la hoy alcaldesa de Avilés Mariví Monteserín pronunció estas palabras en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados. La noche anterior fue corta para la entonces diputada socialista. Hasta altas horas repasó cada palabra de aquel discurso, con el que se pretendía aglutinar a todos los partidos en un objetivo común: aprobar por unanimidad le Ley Integral contra la violencia de género, la primera que elevó al Parlamento el recién envestido presidente José Luis Rodríguez Zapatero. "Tenía muy claro que no era un discurso contra político, sino aglutinador. Cuando llegué por la mañana al Congreso no sabía lo que iba a votar el Partido Popular (PP), tenía unas diferencias con el sistema de protección y nos costó. Hasta el momento de la votación no supimos si se aprobaría por unanimidad. Para mí fue un momento muy emocionante e importante desde el punto de vista político", relata quince años después la asturiana que cocinó una ley que ha servido de ejemplo y guía para buen número de países.

La Alcaldesa de Avilés es una defensora a ultranza de la ley, aunque apostilla: "No soy conservadora al máximo. Si hay que renovarla, que se haga, pero siempre con análisis científico". Reconoce que está "muy preocupada por la reacción que hay ahora" contra una ley que en su día unió a todo el espectro político. "Necesitamos más, no menos, eso lo tengo muy claro. Soy muy, muy, muy crítica con quienes dicen que nos gastamos demasiado dinero en esto, o que creen que es innecesario, o que es igual para hombres que para mujeres. Les invito a analizar las cifras y se darán cuenta de que no es así. ¿Unas 60 asesinadas al año no es una cifra escalofriante?", plantea.
Monteserín desembarcó en Ferraz en 2001. La Secretaría Federal de Igualdad del PSOE, dirigida entonces por Micaela Navarro y coordinada por Isabel Martínez, ya tenía entre manos un proyecto muy participativo (con asociaciones de mujeres, académicas, periodistas€) para visibilizar y dotar de un marco jurídico a la violencia de género, sacarla de la opacidad de los hogares y elevarla a problema de Estado.

El PSOE estaba entonces en la oposición y su líder José Luis Rodríguez Zapatero trasladó a los suyos un compromiso: "Si ganamos las elecciones de 2004, la Ley contra la violencia de género será la primera iniciativa legislativa que llevemos al Parlamento" (el grupo socialista había presentado ya previamente una iniciativa legislativa en los tiempos de la mayoría absoluta del PP de José María Aznar, que no salió adelante).

"Ganamos las elecciones en 2014 y a los dos días de haber salido diputada me llamó Alfredo Pérez Rubalcaba, que ya era portavoz del grupo, y me encarga asumir las políticas de Igualdad. No me dio tiempo ni a instalarme, yo era muy novata en el ámbito legislativo. 'Te vas a encargar de la Ley de violencia de género en el Parlamento', me dijo. Me dio vértigo. Desde el minuto uno nos pusimos a trabajar en esa ley. Las elecciones fueron en marzo y en junio ya estábamos en el Parlamento trabajando en ella", recuerda Monteserín.

Fue aquel un verano especialmente caluroso en Madrid y de duro trabajo para la avilesina, que metió tijera a la melena ("No tenía tiempo ni para ir a le peluquería"). Fue un estío de trabajo de la comisión, de comparecencias, de reuniones con todos los actores implicados, de visitas a centros de acogida. "Sufrí mucho en las visitas a los centros y se me cayó el esquema de que las mujeres éramos libres cuando teníamos autonomía y economía. En el de Coslada me encontré a una socióloga y a una periodista que conocía. Pensaba que estaba haciendo un reportaje. Fue tremendo", relata.

Aquel fue "un curso acelerado de técnica legislativa", un trabajo en equipo y desde los más diversos ámbitos. Acompañaron a Monteserín en la ponencia Esperança Esteve y Julio Villarubia (PSOE), Margarita Uría (PNV), Susana Camarero (PP), Mercè Pigem (CIU), Olaya Fernández (BNG) y Uxúe Barcos (Nafarroa Bai). "Trabajamos muchísimas horas aquel verano y fue creciendo una amistad que todavía conservamos hoy", sostiene Monteserín. La Ley que cocinaron consiguió pasar el examen del Tribunal Constitucional. "Sabía que iba a haber operadores que la iban a recurrir. Desgraciadamente fue una jueza, una mujer, quien lo hizo. Tenía muchas garantías de prestigiosos constitucionalistas y afortunadamente pasó el examen del Constitucional", añade.

A quienes dicen que la ley no ha cumplido su objetivo, Monteserín lanza el siguiente mensaje: "Han muerto muchas mujeres, es cierto. Una mujer asesinada ya es una tragedia. Pero se han presentado muchas denuncias, en torno a 1.500.000. Estoy segura de que hemos salvado muchas vidas y de que hemos recuperado otras muchas hacia una vida sin violencia. Eso es importantísimo y hay que verlo".

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