El Antroxu se despidió ayer en Avilés por todo lo alto, con numeroso público congregado en las calles y, sobre todo, con mucho humor. Porque llorar, lo que se dice llorar, solo lloró La Sardina, sabedora del triste final que le aguardaba. Ni las plañideras que acompañaron el cortejo fúnebre desde la Plaza del Carbayedo hasta El Parche pudieron resistirse al son pegadizo de la música de la fanfarria El Felechu, de Corvera. Y fue imposible no reirse con el recital del testamentero, Teo Siñériz, que hizo brotar carcajadas con cada estrofa.

Los actos por el Entierro de la Sardina comenzaron a las seis de la tarde en la cancha deportiva de Llaranes, con el desenclavo y la quema d`atrepeyos organizados por la Cofradía de la Sardina Arenque. Antes del acto principal de la tarde, y, por primera vez este año, se programó un concierto en la plaza del ayuntamiento a cargo de "La Tarrancha". Fue con media hora de antelación al arranque del Velatorio de la Sardina, que se inició pasadas las siete y media en Sabugo.

Antes de la salida, se dio lectura al tradicional Testamento, que, una vez más, no dejó indiferente a nadie ni títere con cabeza en el panorama político internacional, nacional y local. Los miembros de la Cofradía del Santo Entierro de la Sardina fueron de Donald Trump a "los hijos de la Gran Bretaña", hasta el centenario del teatro Palacio Valdés pasando por la Monarquía o Cataluña. Y con recuerdos para quienes partieron ya "de este mundo terraco" y que "con su presencia dieron alegrías y buen trato". Siñeriz mencionó entre otros, todos juntos, de un tirón, a Margarita Salas, Rubalcaba, Punset, Blanca Fernández Ochoa, Arturo Fernández y hasta al gran Kobe Bryan. Tuvo, eso sí, un lugar destacado el recientemente fallecido Fernando Morán, a quien se homenajeó convirtiéndole en protagonista absoluto de una estrofa completa.

Hubo también emoción para anunciar la retirada como "antroxero" del histórico del Carnaval, José Ángel del Río, por el que se guardaron "siete segundos de silencio". Pero hasta ahí las concesiones a los homenajes, que el Testamento tenía mucha tela que cortar. Teo Siñeriz pasó por la "cuchilla" a unos cuantos: por la del barbero a la "curia pederasta" y por la del Rey Favila "a la pareja del año", a Pedro y Pablo que "se abrazaron" hasta "ver cuanto dura el engaño". Con más cariño trató "al Kiosko La Cordobesa/abuela, madre y nieta/ 61 años pegados a la Ensidesa".

Hubo también momento para la seriedad y mucho espacio para la reivindicación: la lucha contra la violencia de género y el futuro de la industria asturiana fueron protagonistas de buena parte de lo que dejó dicho la Sardina. "Pa toda la industria asturiana / mucha fuerza pa luchar/aquellos que la desprecien/que se vayan a cagar"" o "Un gran parque temático / pa quien rige este Avilés/la industria nos dio riqueza/no la caguéis otra vez", fueron estrofas muy celebradas.

Sonoros aplausos recibió esta estrofa: "Un volcán con lava candente / pal maltratador asesino/no más muertes de mujeres / los arrojen a ellos vivos". Y también la referida al tenor Plácido Domingo y su reciente confesión. A él le desearon "un gran potro de torturas/le acusan de violador y dice ser una calentura".

A cada estrofa, como es tradición, el público repitió el "apúntelo usted / señor escribano / apúntelo usted con la pluma en la mano/tintero y papel". Con mayor intensidad si el asunto había suscitado interés. Y así sucedió cuando se sacó a relucir el asunto de la retirada de la fuente de Pedro Menéndez del entorno del parque del Muelle. Fue declamar el nombre del navegante avilesino y se montó un buen lío. Tanto, que hasta se improvisó un referéndum popular, primero, durante el recorrido por las calles hacia la plaza del ayuntamiento. Y luego, a la llegada a esta, donde una de las participantes, desde el escenario, reclamó que se votara a mano alzada y el resultado fue algo más claro que en la primera ocasión.

Mayoría aplastante de los presentes a favor de que la fuente se quede donde está. Eso sí, la promotora de la votación popular fue reconvenida por lo espontáneo de su propuesta: "La fuente que se quede, pero las reclamaciones son al fondo", ironizó Chus Rodríguez, uno de los miembros de la cofradía. Restaba rezar el Rosario y sus misterios, que casi quedaron reducidos a uno: "En ese hotel de Ferrera se juntaron Mariví y Barbón y diseñaron una Alcoa que funciona con carbón", recitó Rodríguez.

El fin de fiesta fue la quema de la Sardina y la tronada final. Una reventó en la plaza del ayuntamiento a golpe de petardazos. Otra, la que acompañó el desfile y venía de Llaranes, acabó ardiendo un poco más lejos. "Hasta aquí lo institucional, ahora seguimos con esta otra sardina hasta la Plaza del Carbayedo", sentenció Teo Siñeriz. Eso sí, eso fue después de contemplar en El Parche la descarga de fuegos artificiales con las que la ciudad puso un sonoro y espectacular punto final a la edición de este año de las fiestas del Antroxu.