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Un probable reparto del Bollo aplazado, como en la Pascua de 1959

Un cofrade de la Virgen de los Dolores, meditabundo a los pies de la imagen, en una pasada edición de la Semana Santa. MARA VILLAMUZA

Resignación, comprensión, sentido de la responsabilidad y tristeza. Esos fueron los cuatro sentimientos entre los que se movieron ayer los actores principales de la Semana Santa de Avilés y las fiestas del Bollo al confirmarse que, como temían desde hace días, ambas celebraciones quedan suspendidas, al menos en sus apartados de expresión externa, los multitudinarios, para evitar infecciones de coronavirus.

El presidente de la centenaria Cofradía El Bollo, Benjamín Lebrato, manifestó que la entidad "se pliega, como no puede ser de otra manera, al interés general y a la defensa de la salud pública y en un caso tan excepcional como es la epidemia de coronavirus acepta, así sea con resignación, la decisión de suspender las fiestas del Bollo".

Cual efecto dominó, Lebrato anunció ayer que la entidad que preside cancela la celebración de la cena de cofrades de El Bollo, el reparto de los bollos y las botellas de vino de La Nava del Lunes de Pascua y la misa del Bollo. Se mantiene la publicación de la revista "El Bollo", más que nada porque ya se halla en la imprenta. El presidente de los cofrades del Bollo sopesa la posibilidad, si la evolución de los acontecimientos lo permite, de hacer el reparto de los tradicionales bollos y el vino en el mes de mayo. Así mismo, secunda la idea de trasladar el conjunto de la fiesta al domingo que cierra la Pascua (el de Pentecostés) como ocurrió en 1959 debido al mal tiempo.

Dentro de los colectivos vecinales y culturales que construyen carrozas para participar en el desfiles del Bollo, frustración, pena y palabras de apoyo para la decisión de suspender la fiesta "por razones de fuerza mayor". Antonio Gil, presidente de la asociación vecinal "marcos del Torniello" de Versalles, refirió que "ya se suspendieron las Fallas en Valencia y el mundo sigue girando", dando a entender que la crisis del coronavirus justifica la medida adoptada en Avilés... Eso sí, Gil reprocha al Ayuntamiento la tardanza en pronunciarse e incluso las formas: "Estuvimos tres días en un sinvivir, sin saber si teníamos que construir las carrozas o no. Ya tal día como hoy (por ayer), la comunicación oficial con los colectivos que participamos en la fiesta ha sido casi inexistente".

"Me enteré por la prensa de la suspensión del Bollo", señaló Patricia Leiva, presidenta de "El Marapico" de Villalegre, entidad que también iba a construir carroza. Leiva asume que "no quedaba otra" que cancelar por razones de interés sanitario y sobre la posibilidad de mover la fecha del Bollo hacia mayo hace una objeción: "El 29 de mayo es la fiesta del Puchero; no convendría que coincidieran".

Pilar Mariño, presidenta de la asociación de vecinos y comerciantes "Pedro Menéndez" del centro de Avilés, asegura haber quedado "aplatanada" cuando supo de la suspensión del Bollo, "una medida, por otra parte, de puro sentido común; da pena, como la cancelación de las procesiones, pero debe imperar la lucha contra el coronavirus". Lo mismo piensa María Antonia Rodríguez, presidente de la asociación de vecinos "El Quirinal": "Aceptamos la decisión por más que nos fastidie dado que este año teníamos subvención para hacer la carroza dado que la emergencia sanitaria es lo prioritario".

En medios eclesiales, la decisión tomada ayer en conjunto por las parroquias de San Nicolás, Santo Tomás y la junta de cofradías penitenciales de suspender las expresiones externas de la Semana Santa (procesiones, tamborada, traslado de imágenes...) fue recibida con resignación. "Estamos tristes dado que para un cofrade que lleva un año esperando ilusionado que lleguen estos días es doloroso quedarse sin procesiones, pero entendemos que la situación de excepcionalidad no deja otra", declaró Manuel Espada, portavoz de la cofradía de La Soledad, quien aprovechó para recalcar que la Semana Santa no se cae del calendario, solo las procesiones: "El recogimiento religioso propio de estos días debe permanecer en nosotros". El párroco de San Nicolás, Alfonso López, apeló a la responsabilidad cívica para contener el coronavirus y, a falta de procesiones, animó a participar en los cultos que sean autorizados.

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