Lo que está haciendo el Grupo Industrial Riesgo en la planta de Alu Ibérica de San Balandrán, en Avilés, es "desvalijarla", es decir, la están vaciando: de maquinaria, de metal, "de todo". Lo denunciaron ayer los representantes sindicales avilesinos al término de una videoconferencia de preparación de la mesa técnica de Alcoa prevista para el próximo jueves, 11 de junio.

No participó en la reunión digital el Secretario General de Industria, Raúl Blanco; el representante que envió el Gobierno de España fue Galo Gutiérrez-Monzonís, que es el Director General de Industria y Pyme del Ministerio de Industria. "Nos escuchó, pero me da la sensación de que lo que estaba haciendo era escurrir el bulto", lamentó José Manuel Gómez de la Uz, que es el presidente del comité de empresa en la planta de Alu Ibérica en Avilés. Para De la Uz este "escurrir el bulto" se materializó en el rechazo de Gutiérrez-Monzonís a la intervención pública en la empresa. "Nos dijo que no entra en los planes, pero nosotros no vemos otra posible solución", resumió José Manuel Gómez de la Uz, presidente del órgano de trabajadores en la planta de San Balandrán.

La situación en la fábrica avilesina es tan grave que Grupo Industrial Riesgo, que llegó a la ciudad para convertir la fábrica aluminera en un referente "en el sur de Europa", está desarmando las instalaciones, apuntan los trabajadores. A la parada de la planta de reciclado, que desveló este periódico, se suman ahora la mitad de los hornos de fusión. "Nos están expoliando", denunció Daniel Cuartas, el secretario general de FICA-UGT en Alu Ibérica.

Lo que fabrica la planta aluminera de San Balandrán es aluminio. Lo presenta en dos formatos: en lingotes y en tochos. Los lingotes están destinados, usualmente, al sector de la automoción. Riesgo ordenó, al comienzo de su aventura en la orilla izquierda de la ría, sacar lingotes ante la sorpresa de sus empleados (el sector del automóvil no vive sus mejores momentos). La producción en este formato salió de la fábrica casi sin enfriar y lo hizo, además, en camiones de empresas desconocidas para los más antiguos del lugar. Ahora ya no hay lingotes, lo que venden los hombres de Víctor Rubén Domenech, alias "David", es tocho. "Y lo hacen a todo gas. En pocos días, aquí no va a quedar nada que llevarse", señaló De la Uz. Este modo de actuar de Domenech -ventas sin sentido de material-, no es nuevo en la historia empresarial de un hombre que sabe de expedir productos de droguería y también de cerrar locales de hostelería, pero que empezó a ilustrarse sobre el aluminio a comienzos de este año.

El último bandazo de la empresa de Domenech ha sido descartar la producción de aluminio primario, es decir, aluminio electrolítico. Lo hizo el otro día un portavoz de la polémica corporación recién llegada cuando explicó a las agencias de noticias que habían comprado un horno de muestras y encargado tres más (estos hornos miden la pureza de la partida de chatarra, hasta ahora no los había porque no eran necesarios: el aluminio que se fabricaba en Avilés era de extrema pureza).

Los trabajadores admiten que Riesgo tiene pensado dejar el aluminio primario y entienden que también planifican clausurar los hornos de fusión. Denuncian que "la mitad de los hornos de tochos" no funcionan. Esto quiere decir que de los cuatro que hay dos están parados. El número 1 porque tiene un problema de ladrillos refractarios. Y el número 3, por un problema con los cables. Lo normal es que estas averías se subsanen llamando a las empresas auxiliares, pero es que Riesgo acostumbra a abonar sus deudas en días inesperados, algo que no convence al sector del mantenimiento.

Lo que sucede en la línea de tochos tiene su espejo en la línea de lingotes: el número 8 está parcheado, el número 9, parado; el número 10, con problemas con el refractario y el 11 funcionando, aunque tienen que mirarlo los de mantenimiento.

A todo esto se suma que el horno de reciclado está parado (Grupo Riesgo dice que "por unos días". Los técnicos dicen que esos días "van a ser unos cuantos"). Y eso es así porque precisa cambiar la bomba y cambiar el marco de la cámara. La puesta en funcionamiento se tiene que hacer con aluminio caliente. Cuando en Avilés salía aluminio primario esta operación era fácil (se sacaba de las cubas y se llevaba al reciclado). Ahora, sin cubas, la cuestión se vuelve más complicada.

Todo este tipo de incidencias explican que el comité de Avilés haya transmitido al Ministerio el "total rechazo al Grupo Industrial Riesgo como actual inversor" porque lo responsabilizan de "la situación caótica que esta atravesando la planta". Por eso, declararon a través de un comunicado: "Ante esta situación, les hemos transmitido que la única solución viable para nosotros es la intervención de las plantas por el Gobierno y que en conjunto con Alcoa se busque una solución industrial que garantice el empleo a largo plazo, la protección salarial de los trabajadores". Todo esto es lo que está previsto que se discuta el próximo jueves en la segunda mesa técnica de Alcoa.