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Grueso, ante el juez: "Los patronos eran perfectamente conocedores de los gastos"

"Nunca fuimos informados de las facturas", defienden los políticos que formaron parte en los primeros años de la Fundación Niemeyer

Natalio Grueso, a su llegada a una de las sesiones del juicio.

Natalio Grueso, a su llegada a una de las sesiones del juicio. L. MURIAS

"No se nos informó de la existencia de facturas previas, incluso, a la existencia de la Fundación". Los integrantes de los primeros patronatos del Centro Internacional Niemeyer fueron tajantes en su exposición de los hechos ante el juez del caso Niemeyer que acaba de dictar sentencia. y condenado al exdirector Natalio Grueso a ocho años de prisión por las irregularidades que se le imputan en su etapa al frente del centro cultural, junto al exagente de viajes José María Vigil (siete años y medio de prisión) y el exsecretario de la Fundación Niemeyer, José Luis Rebollo (dos años de cárcel). La réplica al testimonio coincidente de la exconsejera de Cultura Ana Rosa Migoya, la exalcaldesa de Avilés Pilar Varela y el exteniente de alcalde avilesino Fernando Díaz Rañón de que "nunca fuimos informados de los gastos", aseguraron.

El juez considera probado, no obstante, que los controles que ejercieron patronos sobre la contabilidad y 'tejemanejes' de Grueso fueron "limitados" y prestaron más atención a las actividades culturales que a la verificación económica. El propio Natalio Grueso declaró ante el tribunal: "Eran perfectamente conocedores de los gastos causados desde el año 2006".

Sin embargo, y según los testimonios recabados a los gestores y miembros del patronato, el magistrado aprecia en el exdirector general del centro, junto a José Luis Rebollo, "una deliberada voluntad irregular y antijurídica de elaborar las cuentas en su beneficio". De hechos se deriva la condena a Grueso -con la pena más alta de prisión entre los imputados- como autor de un delito continuado de malversación de caudales públicos en concurso con otro continuado en falsedad en documento mercantil. A José María Vigil, por su parte, a quien se le atribuye un delito de estafa en concurso con otro continuado de falsedad en documental mercantil, por los que le impone la condena de siete años y medio de cárcel, se le considera colaborador en la trama iniciada por Grueso para la sustracción de los fondos de la Fundación, "aplicándolos a la satisfacción de sus intereses personales y desviándolos de su destino".

De Vigil, añade la sentencia, obtuvo Grueso "el contexto apropiado" para la conductas enjuiciadas y a través d un previo concierto de voluntades" logró "recíprocos e ilícitos beneficios". "Su contribución fue esencial", aprecia el magistrado. Junto a ello, al exsecretario de la Fundación del Niemeyer, José Luis Rebollo, se le atribuye un delito continuado societario, que lo condena a dos años de prisión.

En el marco de la estructura administrativa de la Fundación Niemeyer se recuerda que el nivel de subcontratación de colaboradores puntuales externos y voluntarios, "que se encargaban de gestiones concretas", fueron calificados por Natalio Grueso como actividades de "voluntariado", pero nunca se llegó a formalizar jurídicamente como tal dichas labores, abunda el tribunal. Tampoco hay explicación, a ojos del magistrado que juzgó el caso, que permita entender qué actividad beneficiosa para la Fundación reportaba los viajes efectuados por las personas que figuran en la facturación de Grueso y sus colaboradores. Grueso, expone la sentencia, incurre en una "interesada confusión y tergiversación" en el ejercicio de sus funciones como director general del centro.

Como ejemplo de ese proceder se alude a la emisión por parte de José María Vigil en el ejercicio 2008 de seis facturas por importe de 243.428 euros "por conceptos falsos". "Grueso lo consideraba miembro nato y pieza esencial del proyecto", se expone en la sentencia "desnaturalizando" la labor que tenía que desempeñar como empleado de una agencia de viajes.

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