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Nombela reclama la colaboración pública y privada para la ciencia

El microbiólogo abre los seminarios con una charla sobre el coronavirus: "Las medidas de confinamiento fueron tarde"

El consejero de Ciencia, Borja Sánchez, accediendo al salón de actos del complejo de Arcelor.

El consejero de Ciencia, Borja Sánchez, accediendo al salón de actos del complejo de Arcelor.

Santiago García Granda, que es el Rector de la Universidad de Oviedo, decidió no presentar al profesor César Nombela. "No hace falta, todos sabemos quién es", dijo. Y no le faltaba razón: Nombela es catedrático de Microbiología de la Universidad Complutense de Madrid y es también uno de los expertos más prestigiados en la naturaleza, viabilidad y daños causados por los virus.

El toledano fue el encargado de abrir ayer la cuadragésimo segunda edición de los Cursos de La Granda. Los responsables de los seminarios -los profesores Juan Velarde y Emilio de Diego- decidieron que en el año de la pandemia "había que debatir sobre la pandemia". Y por eso fue que Nombela se sumergió en el encargo y lo hizo reclamando "colaboración público y privada" para incrementar los resultados de la investigación científica y, a la vez, lanzó críticas a la gestión del confinamiento: "El día 10 de marzo la Organización Mundial de la Salud calificó el covid-19 como pandemia. Eso ya lo llevaban diciendo días antes. No sé por qué tardaron tanto", apuntó al comienzo de su intervención. Luego, al final, ahondó más en ello: "Las medidas fueron tarde".

Nombela se levantó de la mesa inaugural de los seminarios. Dejó en ella a De Diego, a Velarde, al Rector y también a Jorge Suárez, que es el alcalde de Gozón, que mostró su satisfacción por "compartir auditorio con gente como César Nombela: siempre es un placer estar rodeado de talento", subrayó. El catedrático toledano inició su intervención que "siempre" se ha sentido interesado por un problema como el de los virus "un problema que tiene tanto impacto social". Se quitó la mascarilla "para poder hablar con claridad" y porque la distancia entre su micrófono y el auditorio (una escasa veintena de personas, entre ellas, el consejero de Ciencia, Borja Sánchez): "La mascarilla es fundamental para defendernos del coronavirus", señaló Nombela.

La charla del profesor fue un relato entre cronológico y didáctico de "la primera pandemia importante del siglo XXI". Y es que a comienzos de siglo se dio el primer sars-cov. "Afectó a unas 8.000 personas de las que murieron unas 800", apuntó. "Este virus primero se manifestó en noviembre de 2002 y entre los meses de julio y agosto del año siguiente se extinguió", recordó el microbiólogo. "Lo significativo de la actual pandemia es su capacidad infecciosa", añadió.

Nombela explicó la naturaleza del virus, pasó por los tratamientos médicos posibles y terminó diseccionando todos los caminos emprendidos por los científicos para tratar de desentrañar la vacuna más ansiada. Respecto del primer punto destacó la circunstancia de que "a finales de diciembre del año pasado" se diagnosticara por primera vez. "Y hacia el 10 de enero se secuencian todas las bases del virus. Esto no es muy habitual, el sars-cov 2 tiene 30.000 nucleótidos en su RNA. Aislar 300 no hace mucho suponía una tesis doctoral". El aislamiento de los nucleótidos es importante porque "eso permitió establecer los análisis de PCR", es decir, para poder descubrir su presencia en los organismos. "Ahora por donde tienen que ir las investigaciones es por hacer mejores estos análisis", apuntó. Según su criterio, "no se puede esperar tres horas para saber si hay o no virus viable", recalcó.

El científico explicó que el coronavirus "más bien es el nombre de la familia a la que pertenece". El nombre propio que se impuso en diciembre es sars-cov-2 porque el de comienzos de siglo fue el primero de su tipo manifestado. "En las primeras semanas apenas sabíamos nada del virus, pero eso ha cambiado. Sabemos cómo actúa y sabemos cómo puede afectar a las personas". Destacó en este punto la circunstancia de que "el 80 por ciento de los afectados no saben que lo están: son los asintomáticos, pero pueden contagiar". En el otro lado de la balanza su mortalidad (un 2 por ciento a nivel general). Entre un escalón y los otros las afectaciones siguen una regla general: ataca "las vías altas y, si puede, llegará a los pulmones". Contó Nombela que "si el virus ataca a una célula de un alveolo puede conseguir replicarse en 10.000 virus todos ellos capacitados para infectar a otras 10.000 células más". Y así sucesivamente.

La letalidad se manifestó sanguinariamente ante la ausencia clara de tratamientos y, por supuesto, porque no hay vacuna. Las primeras armas fueron "los antitérmicos" porque el virus genera fuerte fiebre. Y a ellos se suman "antiinflamatorios". Estos dos síntomas son fundamentales en el desarrollo del covid-19. "Interfieren con el virus", explicó el microbiólogo. Pero no son suficientes, destacó Nombela. "Se han hecho ya 3.000 ensayos médicos con rigor y de todos ellos sólo se han sacado dos medicamentos factibles contra el virus", señaló. Son el rendesivir (antivírico) y la dexametasona (antiinflamatorio). "Ahora los estudios se mueven sobre otros medicamentos que conocemos con aplicaciones antivíricas", apuntó. Es decir, que los investigadores acuden al conocimiento contrastado para extraer de ellos lo que puede actuar contra las nuevas circunstancias. A esto lo llamó Nombela: "recolocar fármacos en uso".

Sin embargo, la madre del cordero son las vacunas. Y el microbiólogo explicó los caminos hollados hasta el momento. La vacuna es, como señala el diccionario de la Real Academia Española (RAE) "un preparado de antígenos que, aplicado a un organismo, provoca en él una respuesta de defensa". Los científicos buscan estos antígenos por veinte plataformas (producto patógeno capaz de dar respuesta inmunitaria).

Explicó que el aislamiento del virus ha permitido saber con certeza que crece a partir del RNA y no del DNA. "Y que tiene 14 proteínas: la importante es la S". Para llegar a ella los caminos son tan variados como: tomar un virus muerto, un virus atenuado... Es decir "tomando el propio RNA o fragmentos del mismo RNA". Por ahí van los estadounidenses. "Las pruebas están llegando a la fase 3. Esto quiere decir que es posible estamos muy cerca de probarlo con una masa grande de personas", explicó. Mientras tanto, mascarilla e higiene.

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