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JUAN VELARDE FUERTES | ECONOMISTA, PRESIDENTE DE LOS CURSOS DE LA GRANDA

"La transición ecológica es un reto del demonio, pero hay que llevarlo a cabo"

"Tenemos que admitir, efectivamente, que si no actuamos contra el cambio climático nos vemos en un caos más tarde o más temprano"

Juan Velarde Fuertes, el viernes, en el porche del chalé de La Granda.

Juan Velarde Fuertes, el viernes, en el porche del chalé de La Granda. MARA VILLAMUZA

El catedrático Juan Velarde Fuertes (Salas, 1927) acaba de participar en la clausura del curso "Energía para una nueva reactivación sostenible y duradera" que se ha desarrollado estos días en La Granda, que es el chalé que acoge, desde hace cuarenta y dos años, una colección de seminarios de todos los temas posibles y en los que siempre Velarde ha estado presente y activo, de hecho, es su actual presidente. Conversa con LA NUEVA ESPAÑA justo después de la intervención del Secretario de Estado de Medio Ambiente, el asturiano Hugo Morán. "Tengo que darle un recado a una hija. ¿Me permite un segundo?", pregunta sacando de su americana un teléfono móvil...

-Ya está, ya estoy con usted.

- A la vista de lo que acabamos de escuchar. ¿La transición ecológica puede ser negocio?

-Negocio si el mundo empresarial actúa adecuadamente dentro de ella. Estamos en una situación en la que es necesario combinar muchas cosas en este momento: del sector público, del mundo empresarial, del mundo de los investigadores y del mundo, diría también, de los economistas. La transición ecológica es un reto del demonio, pero hay que llevarlo a cabo.

- El año pasado no lo tenían todas las partes tan claro.

-Este año han quedado diáfanas. La primera de ellas, quizá por orden de aparición, fue lo del cambio climático.

- Es decir.

-Tenemos que admitir, efectivamente, que si no actuamos contra el cambio climático nos vemos en un caos más tarde o más temprano. Además, ¿cómo diríamos?, claramente se ha roto el mundo de la globalización económica que iba avanzando. Me refiero al Brexit, a Estados Unidos contra China... la globalización parecía un dato, pues ya no es un dato. Por otra parte, hay que señalar que dentro de la propia Europa han surgido tensiones evidentes que han hecho que aquella Europa ilusionada de vamos todos juntos se lo esté pensando. España ha cambiado como consecuencia de lo ocurrido hace ahora cincuenta años.

- ¿Y qué ocurrió?

-Hace exactamente cincuenta años, que no se está contando: el acuerdo preferencial europeo. Fue cuando entramos en la antigua CEE. Luego, sí, se puntualizó en 1985. En 1970 entramos: ya actuábamos con ellos, participábamos, nos decían cosas que no debíamos dejar de hacer y teníamos que admitir. Hace medio siglo ya. Luego, por otra parte, ha habido avances tecnológicos extraordinarios que como no seamos capaces de asumir iremos de cabeza.

- ¿Qué le pareció el resultado final de la negociación de los dineros europeos?

-No hubo más remedio que negociar, pero, al mismo tiempo, ha sido un acuerdo con muchas condiciones y muy serias que, de alguna manera, algunos tratan de aplaudir.

- No le gustaron los aplausos.

-Claro que no. En este momento creo que los planteamientos que han hecho son: "Estamos dispuestos a ayudar, pero si ustedes demuestran que merece la pena que se les ayude". Los aplausos al Presidente fueron excesivos porque hubo que aceptar condiciones muy duras.

- Hablaban de un rescate.

-En el fondo... A estas cosas las llaman rescate porque, evidentemente, lo son. "Le ayudamos a usted, pero si no hace usted tonterías".

- Pasemos a las grandes industrias de la comarca.

-A su disposición.

- Hace ya un par de años que prometieron un estatuto electrointensivo. ¿Tan difícil es?

-Eso hay que hacerlo. Eso hay que hacerlo. Para el conjunto de España y, concretamente, para Asturias. Esto que le voy a decir lo sostengo continuamente: Asturias se mira en los estudios económicos como dato curioso. Cuando terminó la situación anterior de España, que fue en 1975, la base económica estaba en Asturias, en Vizcaya, en Barcelona y Madrid. Allí es donde estaban los bancos, donde estaban las actividades industriales importantes. ¿El resto de España? Pues iba como podía. Y un día Asturias dejó ese papel. Vizcaya, Madrid y Barcelona lo mantuvieron, por supuesto. Así que Asturias, de poderosa ha cambiado a una situación que no es la suya porque necesita reaccionar. La reacción de Asturias es fundamental y le vendría bien a España porque está en una situación óptima en lo que nosotros llamamos la renta de situación.

- Cuénteme.

-La renta de situación son los beneficios económicos que se derivan para una zona de la proximidad con otra zona con mayor nivel de bienestar. Pues bien, la renta de situación de Asturias ya no es la península Ibérica, es el conjunto que abarca todo el mundo, el hemisferio norte. Verá. ¿Cómo enlazan los chinos con Alemania? Vienen a través del Mediterráneo, nos rodean y pasan por aquí delante: a la altura de Gijón y de Avilés.

- ¿Tenemos que cazarlos?

-Claro. Estamos en el medio. ¿Por qué demonios un indio colocó ArcelorMittal aquí?

- La última pregunta de todas. ¿Se esperaba de verdad que finalmente habría cursos de La Granda este año?

-Vamos a ver. Organizar esta edición de La Granda ha sido fácil y difícil. Fue difícil en el sentido de que toda una serie de personas que habitualmente presionan para venir: "¿Me llamarás?" "Bueno, ya veré". Bueno, pues eso se ha esfumado. Así que nuestro grupito de siempre se ha empeñado laboriosamente para sacar esto adelante. La dirección ha presionado a grupos concretos. Hablo, por ejemplo, de César Nombela, que se portó muy bien. "Tú tiene poder de decisión y actúa y lleva a La Granda personas de primer nivel". Y así fue. En el mundo de la economía pasó igual. Cogí al grupo del Banco de España. Hablé con el Gobernador: "Oye, presiona". "Por supuesto". Pablo Hernández de Cos le tomó simpatía a La Granda cuando estuvo aquí. Y es que, además, es pariente de un célebre obispo, que estuvo en Oviedo de magistral mucho tiempo. Me refiero a José María Cos, que llegó a Cardenal.

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