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Josefa Sanz, profesora honoraria

La cronista oficial completa su periodo como catedrática emérita de la Universidad de Oviedo: "Ahora tengo que dejar el despacho"

Josefa Sanz, durante la inauguración del curso universitario de 2014.

Josefa Sanz, durante la inauguración del curso universitario de 2014. LUISMA MURIAS

Josefa Sanz, la cronista Oficial de la Villa, deja mañana de ser catedrática emérita honoraria del departamento de Historia de la Universidad de Oviedo para convertirse en profesora honoraria. "La diferencia entre una categoría y la otra es que ahora tengo que dejar el despacho", señaló Sanz. Los profesores honorarios de la Universidad de Oviedo lo son por un año como mínimo. "Aunque se puede ampliar un año más", apuntó Sanz.

"Acepté porque ahora estoy en un grupo de investigación con seis universidades y archivos públicos españoles y portugueses y, para seguir en él, era preciso mantener alguna vinculación con la Universidad de Oviedo", explicó ayer la docente sabuguera por teléfono. Sanz cumple 73 años el próximo día 22 de septiembre. La "relación" en la que la cronista ingresa ahora "es 'gratis et amore'", se ríe, es decir, sin sueldo (está jubilada). "Pero me permite hacer parte de lo que he hecho durante más de medio siglo: investigar. La docencia se queda en conferencias", explicó la cronista que a lo largo de su vida laboral ha subido cada uno de los escalones obligatorios del "cursus honorum" del mundo universitario: comenzó como profesora contratada con veintipocos años y ahora, pasados los setenta, alcanza la categoría de profesora honoraria.

Es la categoría que abandona. "Esto viene del primer gobierno de Felipe González. Entonces se aprobó que todos los que nos dedicábamos a la docencia teníamos que jubilarnos a los 65 años. Hubo protestas en la Universidad de entonces: no era lo mismo enseñar en Primaria que en la Universidad, dijeron. Ampliaron los años de docencia a los 70", explica la profesora honoraria. El acceso a la categoría emérita se tiene que aprobar en el departamento, en la facultad, antes de elevarlo a otras estancias. "Lo que te concedían era seguir usando el despacho, el correo electrónico, pero no se cobraba. Dejar el despacho de la Universidad está bien: lo necesitan otros compañeros", reconoce Sanz.

"Me tenía que haber jubilado en 2017, pero me ofrecieron la oportunidad de seguir ese curso completo porque yo cumplo años en septiembre. Dije que sí porque tenía que dirigir dos tesis que estaban muy avanzadas y concluyeron entonces. La tercera tesis que tenía pendiente acababa de echar a andar, así que sólo la codirigí", cuenta la cronista Oficial. Sanz ganó la cátedra de Paleografía y Diplomática en el año 1983. Así que lo fue durante 35 años.

"En aquellos años el exministro Villar Palasí había creado el puesto de agregado de cátedra: trabajabas lo mismo que un catedrático, investigabas lo mismo, pero cobrabas un 20 por ciento menos", cuenta Sanz. Llegó a este puesto en la Universidad de Oviedo después de haber ganado una oposición en 1982 (entonces, trabajaba en la Universidad de Sevilla). "En aquella época éramos dos en Historia: Nacho Ruiz de la Peña y yo. En 1984 pasamos a ser catedráticos de pleno derecho cuando cambió la legislación", apunta la profesora honoraria.

"Estaba en Sevilla. Este puesto es lo que luego llamaron Profesor Titular. Eso fue en 1976. Era doctora. En los dos cursos anteriores había trabajado en Córdoba. Siempre a las órdenes de mi catedrático: Luis Núñez Contreras. Era él quien decidía qué impartías. Lo mejor es que entré en el régimen de la Seguridad Social", apunta. Y es que siendo profesora contratada (1969) y Ayudante de prácticas (1970) la atención médica la pagaban los profesores. "Cosas de la precariedad", bromea.

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