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Los olvidados de la crisis del covid

Eugenio Suárez, el único feriante de Avilés, denuncia el drama de su sector: "En lo que va de año no facturamos un euro"

Jorge Rodríguez y Eugenio Suárez, en la cafetería Delfos en Piedras Blancas, primer local en apoyar la campaña del feriante.

Jorge Rodríguez y Eugenio Suárez, en la cafetería Delfos en Piedras Blancas, primer local en apoyar la campaña del feriante. RICARDO SOLÍS

Inés MONTES /

Xuan R. MENÉNDEZ

Eugenio Suárez es el único feriante afincado en Avilés. Tiene 64 años y lleva cuarenta años trabajando como tal. Es autónomo y desde la Navidad pasada no ingresa ni un euro. El verano es el periodo que los feriantes están más ocupados con las fiestas de los pueblos, pero este año no ha habido. "Está siendo la ruina total. Llevamos todo 2020 sin facturar", recalca Suárez. Su situación es desesperada, su gremio es el gran olvidado en esta nueva normalidad. Como este año estará en blanco, ha creado una campaña de venta de tickets por el precio de dos euros, para 2021. "Se me ocurrió la idea, pero me daba corte, hasta que alguien me animó", indica. Ese alguien fue su amigo Jorge Rodríguez, propietario de la cafetería Delfos de Piedras Blancas, que le propuso vender los tickets para las atracciones en su local, y desde entonces se han sumado más establecimientos. "Tengo 35 cajas por la zona de Avilés, Piedras Blancas, San Juan de La Arena... Me están salvando la gente de Avilés y comarca. Moralmente, me vuelvo a sentir útil", señala Suárez, que explicó su historia en redes sociales y los vecinos se solidarizaron con su problema. "Esta tarde voy a llevar un par de cajas más a dos locales de Avilés. Todavía no sabemos la recaudación, pero consta que algunos ayudan económicamente sin adquirir los tickets", Suárez también agradece el interés del jefe de la Policía Local, Rafael Rodríguez, quien mostró una gran empatía con sus circunstancias.

Suárez denuncia que el de los feriantes es el único sector que no ha vuelto a trabajar una vez terminado el estado de alarma. "Todos han vuelto a la actividad en mayor o menor medida, con más o menos limitaciones; menos a nosotros, que no nos permiten volver al trabajo", señala Suárez, quien exige al mismo tiempo que se les aplique el mismo protocolo que a los parques públicos para niños. "Es de sentido común. Yo veo cosas y me asombro. Los parques se limpiarán por la noche, como mucho, y los niños no llevan mascarilla. En las atracciones los niños la llevarían y se desinfectaría después de cada uso. Por seguridad, no hay problema. Da la sensación de que estamos demonizados, como si hubiésemos sido la zona 0 de contagios", lamenta Suárez.

Lo más urgente para su circunstancia es que el Ayuntamiento le suprima los impuestos, como las viñetas de los camiones inutilizados, o el IBI de la vivienda que también utiliza como almacén para las mercancías. Aunque este tema no es solo competencia de Avilés. "El Gobierno de Asturias tiene la obligación moral de rescatar a las 80 familias que conforman el gremio. No somos muchos, creo que es asumible. Ya que nos quitaron el derecho a trabajar ni han hecho nada porque volvamos, lo menos que pueden hacer es recatar a estas 80 familias", argumenta Suárez, quien explica que todos los miembros del gremio están igual que él, o peor. "Conozco un par de familias de feriantes que están comiendo gracias a Caritas". Además, pide que se les aplique el protocolo de los parques infantiles.

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