Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La lonja avilesina revalida su liderazgo gracias al aumento de descargas de cerco

La costera del bocarte, a punto del cierre: "Ahora toca sobrevivir hasta final de año"

Atardecer desde la playa de San Balandrán, con el puerto de Avilés al fondo.

Atardecer desde la playa de San Balandrán, con el puerto de Avilés al fondo. MIKI LÓPEZ

Las descargas de bocarte, sardina y chicharro han hecho posible que la rula avilesina se consolide como la principal plaza pesquera del Principado en un año marcado por la crisis económica deriva del nuevo coronavirus. La entidad ha facturado de enero a agosto casi dos millones de euros más que en el mismo periodo de 2019. La explicación: "Ha habido más ventas. La pesca descargada por los barcos de cerco, mayoritariamente, ha salvado el año", apunta el gerente de la Nueva Rula, Ramón Álvarez. Y es que la previsión para los próximos meses no es para tirar cohetes, a su juicio: "Esta semana se cerrará previsiblemente la costera del bocarte por agotamiento de la cuota y ahora toca sobrevivir hasta diciembre". La esperanza: "Que el colchonín que tenemos nos permita cerrar las cuentas como el año pasado". Hasta el momento, la rula de Avilés ha facturado más de 24 millones de euros frente a los algo más de 22 de 2019, cuando se cerró el ejercicio con casi 63 millones.

De todos los meses, agosto no ha sido, sin embargo, el mejor. En este último mes en la rula se descargaron 1.416.115 kilos de pescado que dejaron en la lonja local 3,7 millones de euros, algo menos que el año pasado. Destacó en este mes la subasta de anchoa (490.583 kilos y un precio medio de 0,90 céntimos de euro). También la de merluza (362.214 kilos con un precio medio de 3,66 euros) y de bacaladilla (83.694 kilos a 1,44 euros, de media). Igualmente se ruló bonito del Norte en Avilés, pero una cifra sensiblemente inferior a la del año pasado: 341.186 kilos frente a los 573.909 de 2019.

Y es que la costera del bonito de 2020 fue la más corta de la historia. Los últimos kilos de bonito (22.000 concretamente) se subastaron en Avilés el pasado 24 de agosto. "Antaño, lo habitual era que en los meses de mayo, junio y julio fueran al bonito los barcos de cacea y, posteriormente, a partir de bien entrado el mes de agosto, iniciaran la campaña los barcos de tanqueo. Este escenario actual trae consigo que en estos tres últimos años las campañas se cierren a finales del mes de agosto menos para los barcos pelágicos de otros países, que pueden pescar a sus anchas, debido al sistema de cuotas impuesto por la Unión Europea", lamentan desde la Nueva Rula de Avilés, conscientes de que el bonito es una de las especies de mayor valor comercial para la flota asturiana.

En agosto tampoco fueron abundantes las descargas de crustáceos, con 2.128 kilos que dejaron en la rula avilesina algo más de 6.000 euros, ni las de moluscos. En este caso destacó el precio medio del kilo de calamar (20,52 euros), que lleva años al alza precisamente por la escasez de ejemplares.

De cara al final de año, los pescadores miran al futuro con pesimismo, con peces en la mar y sin cupos para pescarlos. La crisis pesquera afecta, además, a todo los estamentos. Esto hace pensar a los responsables de la lonja local que serán los barcos de comunidad, que se dedican principalmente a la captura de merluza, los que harán posible que el balance final de la rula avilesina sea similar al de 2019. A eso suman los aproximadamente dos millones de euros de ventaja que llevan a día de hoy gracias a la flota de cerco y las descargas de bocarte, sardina y chicharro en el puerto pesquero avilesino.

Compartir el artículo

stats